EFETúnez

La campaña de vacunación arrancó hoy en Túnez, el segundo país del continente africano con mayor tasa de mortalidad por la Covid-19, con la inyección de las primeras de las 30.000 dosis de la vacuna rusa "Sputnik V" a grupos de sanitarios del área metropolitana de la capital y personas de mayor edad con enfermedades crónicas.

Decenas de personas se concentraron en la Gran Cúpula de Menzah, uno de los barrios del noroeste de la ciudad de Túnez, ante la expectación de la prensa y la presencia de políticos y funcionarios de estado.

El objetivo del Gobierno es conseguir que unos 3 millones de tunecinos -en torno al 20% por ciento de la población- estén vacunados en julio, mes en el que empieza la temporada alta del turismo, uno de los pilares de la frágil economía tunecina, sumida en una aguda crisis.

Un objetivo que solo ser posible si empiezan a llegar con regularidad el resto de vacunas compradas y cedidas, y siempre y cuando las capacidades de desempeño en los centros distribuidos por todo el territorio de la República sean óptimas, admitió el viernes el ministro de Sanidad, Faouzi Mahdi.

Túnez espera recibir en las próximas semanas unas 500.000 dosis, 93.600 de Pfeizer y entre 148.000 y 207.000 de AstraZeneca en el marco del mecanismo de solidaridad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con los países pobres COVAX, y 100.000 más de Pfeizer compradas directamente en el laboratorio.

El país norteafricano prevé igualmente recibir 1,3 millones de dosis adicionales antes de junio a través de la iniciativa de la Unión Africana, la mayoría de AstraZeneca, y negocia con laboratorios internacionales para poder llegar los cinco millones de vacunados al final de 2021.

El ministro de Sanidad recordó el pasado martes que el protocolo de vacunación se hará conforme a las prioridades nacionales y a través de la plataforma digital "EVAX", en la que ya se han inscrito más de 500.000 personas que irán recibiendo un mensaje de texto con su cita médica

RELAJACIÓN DE LAS RESTRICCIONES

La pasada semana las autoridades sanitarias anunciaron la relajación de las medidas preventivas después de registrar una ligera mejora en las cifras de contagios, que ya superan los 241.000 positivos y causado 8.329 decesos, la gran mayoría desde la apertura de fronteras a finales del pasado junio, cuando los positivos apenas llegaban a 1.200 y los fallecimientos a medio centenar.

Desde comienzos de este mes, Túnez ha registrado una media diaria de 600 nuevos casos y una treintena de víctimas mortales.

La Comisión Nacional de Lucha contra el Coronavirus suspendió la restricción de desplazamientos entre regiones, redujo el toque de queda y remplazó la cuarentena obligatoria de una semana en uno de los establecimientos seleccionados por el Estado por una prueba PCR negativa realizada 72 horas antes de su llegada al país y 48 horas de auto-aislamiento en el domicilio u hotel antes de efectuar un segundo test.

El Observatorio Nacional de Medidas Nuevas y Emergentes reveló el 2 de marzo la aparición de un primer caso confirmado de cepa británica y advirtió de la saturación del sistema sanitario en el caso una tercera ola.

El jueves, el gobierno ordenó el confinamiento absoluto en varias localidades del país después de que se detectara una explosión de contagios por la variante británica.

POLÉMICA POÍTICA POR LAS VACUNAS

A finales de febrero se desató la polémica cuando varios diputados denunciaron que un centenar de altos funcionarios, responsables políticos y militares, habrían recibido vacunas gracias a un lote "enviado en secreto por un país del Golfo".

El presidente tunecino, Kais Said, confirmó la donación de 500 vacunas por parte de Emiratos Árabes Unidos, negó haberse vacunado, y aseguró que esas dosis se destinarían al sistema de salud militar "a la espera de confirmar su eficacia".

Sin embargo, el primer Ministro, Hichem Mechichi, declaró no estar al corriente de la recepción de este lote y anunció la apertura de una investigación.