EFEZamora

Entre las más de 1.250 personas evacuadas en el incendio de la Sierra de la Culebra, en Zamora, que este domingo por la mañana han regresado a sus casas, hay también refugiados de guerra ucranianos con los que una de las voluntarias que ha atendido a los desalojados se ha sincerado.

"Les dije venís de una guerra y ahora esto", ha explicado a Efe la benaventana Gloria Villanueva, que esta madrugada se fundió en un fuerte abrazo que le dieron, en reconocimiento a la ayuda que les estaba prestando, dos mujeres ucranianas que huyeron a España junto a un adolescente y dos niñas y ahora residen en Pumarejo de Tera.

Las dos amigas ucranianas y sus hijos han pasado la última noche en los pabellones deportivos habilitados en Benavente para acoger a los evacuados en el incendio forestal de Zamora y, como el resto de los desalojados, este domingo por la mañana tenían una sonrisa en su cara, tras saber que el peligro del incendio había pasado y regresaban a Pumarejo de Tera.

Gloria Villanueva, que cuando se enteró de que estaban acogiendo en Benavente a evacuados del incendio no se lo pensó dos veces y se fue de voluntaria a ayudar, ha puesto de relieve en el contraste de caras y ánimos entre el sábado por la noche y la mañana del domingo.

Poco antes de que los desalojados subieran a los autobuses que les iban a llevar de nuevo a sus pueblos del valle del Tera todo eran sonrisas y la gente estaba "contenta por volver a casa y muy agradecidos a todos los voluntarios", ha detallado.

Sin embargo, unas horas antes, por la noche, la incertidumbre y el pesimismo era la tónica general entre los evacuados, ya que "muchos se preguntaban qué habría pasado con sus animales o con sus casas, tenían mucho miedo".

De hecho, según ha indicado esta voluntaria, algunos vecinos le confesaron que les obligaron a salir del pueblo pero que si hubiera sido por ellos se habrían quedado para defender su casa y su ganado, sin importarle que por ello pudieran poner en peligro su integridad física.