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En su embate contra la crisis climática, la juventud movilizada en la calle se ha pertrechado de "un potente discurso ético" para pedir "políticas claras" frente a un problema mundial que exige compromisos de todos, dice a Efe en una entrevista la directora de la Oficina de Cambio Climático, Valvanera Ulargui.

La política económica europea "tiene que dar las señales correctas y alinearse con los objetivos de París, y de manera firme apostar por infraestructuras y fuentes de energía sostenibles e ir abandonado las no sostenibles", añade la responsable de la Oficina Española de Cambio Climático en el marco del reciente congreso "Innovate4climate" (I4C) en Singapur que ha llevado a Asia por primera vez este foro de debate al que asisten los principales actores involucrados en la lucha contra la crisis climática global.

Es urgente avanzar hacia la descarbonización de las economías para evitar que el aumento de la temperatura media respecto a los niveles preindustriales supere los 1,5 grados, según la directora de la Oficina de Cambio Climático dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), tras advertir de que "estamos muy lejos de cumplir" a nivel global los objetivos del Acuerdo de París.

En el caso de España, tres pilares relacionados entre sí sustentan la política de este país para la lucha contra la crisis climática: el actual anteproyecto de ley de Cambio Climático, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 -el mejor de la UE según un informe de la Fundación Europea del Clima- y la Estrategia de Transición Justa.

En el camino hacia la descarbonización mundial en el marco de los compromisos de París, es fundamental "hacer compatibles" la agendas financiera y climática de los países. Para ello, añade, se requiere "ambición", no solo en los objetivos planteados sino en las inversiones y tecnologías implementadas para alcanzarlos "sumando esfuerzos de todos" y no solo de la Administración pública.

La responsable de la Oficina Española de Cambio Climático reclama "coherencia" entre las agendas políticas de los países y las inversiones y respectivas financiaciones, porque de lo contrario los planes de lucha contra el cambio climático de unos y otros estarán "descompensados".

Según Ulargui, el sector privado y financiero en España están "concienciados" de su papel en la transición hacia un nuevo modelo de desarrollo sostenible, y cuentan en este país con un anteproyecto de ley que obliga a las grandes empresas que cotizan en Bolsa, entidades de crédito y aseguradoras a que informen cómo les afecta y gestionan el riesgo financiero del cambio climático y cuáles son sus planes para reducirlo.

"Se necesita el esfuerzo de todos" para anticiparse a los riesgos físicos, fiduciarios y de transición del cambio climático que ponen en peligro la estabilidad económica mundial y española, y asimismo para ir sustituyendo de manera ordenada las tecnologías emisoras por el uso de otras limpias.

"Esta transición conlleva importantes oportunidades a todos los sectores en términos de crecimiento económico y empleo, así como importantes beneficios para la salud", insiste la responsable de la Oficina Española de Cambio Climático.

A nivel europeo, los últimos resultados electorales han erigido como cuarta fuerza en el Parlamento de la UE al grupo de Los Verdes lo que impulsará la posible inclusión de la variable "cambio climático" en todas las políticas comunitarias (transporte, defensa, migración...).

Contar con "voces fuertes sentadas ya en el Parlamento Europeo concienciadas de la crisis climática" ayudará "mucho" a que el objetivo de neutralidad climática se materialice más enérgicamente con la garantía de avanzar de forma sostenible preservando el crecimiento económico y la competitividad de las empresas.

Europa está "verdaderamente concienciada" de un problema sobre el que ya no se discute si existe o no porque es una realidad científicamente probada, asegura, para añadir que lo que se debate ahora es cómo alcanzar los niveles de reducción necesarios para cumplir con el último informe de los científicos, es decir cómo hacer de Europa una economía y una sociedad neutra en carbono en el año 2050.

Sobre el congreso en Singapur, "la buena noticia" es la existencia de iniciativas "muy positivas" para reducir emisiones de gases de efecto invernadero que rompen "el falso mito" de que invertir en renovables y sostenibilidad es más caro; al contrario, "es mucho más rentable incluso en el corto plazo", precisa.

Como el resto del mundo, prosigue la directora de la Oficina de Cambio Climático, Asia tiene una serie de compromisos de descarbonización -porque ha ratificado el Acuerdo de París- para cuyo cumplimiento podría ayudarse de tecnologías existentes en España de eficacia energética, renovables o de gestión sostenible de recursos, tanto para reducir sus emisiones como para minimizar el impacto físico de "una crisis climática que ya le está afectando".

Asia demanda por ejemplo sistemas de alerta temprana para adelantarse al riesgo de fenómenos climáticos extremos y asimismo infraestructuras que minimicen los efectos del clima una vez producidos, por ejemplo en zonas costeras que puedan verse afectadas por lluvias torrenciales, desbordamientos de ríos o terrenos anegados.

Pero más allá de esos impactos inmediatos existen otros a largo plazo como la escasez de agua, que se irá agravando según vayan aumentando las temperaturas, que exigen una gestión con modelos diferentes a los convencionales para afrontarlos.

Por Amaya Quincoces Riesco