EFEBarcelona

Las mujeres y la atención primaria son piezas fundamentales y "estratégicas" en la salud de las personas de los países pobres, especialmente en la prevención de enfermedades, ha valorado Seth Berkley, director de Gavi, una organización internacional para la promoción de las vacunas.

En una entrevista a EFE, Berkley señala que las mujeres son "estratégicas" y valiosas para su organización, ya que cuando están empoderadas emplean sus recursos en la salud de las familias, por lo que su "intervención es crucial".

Gavi es una alianza público-privada en la que participan la Fundación Bill y Melinda Gates, UNICEF, la OMS y también la Fundación La Caixa, entre otros socios, para mejorar el acceso a nuevas vacunas de los niños que viven en los países más pobres del mundo.

Con sede en Ginebra (Suiza), esta entidad ha creado un mercado farmacéutico especial que se rige estrictamente por la oferta y la demanda y cuenta con una quincena de empresas que compiten entre ellas para suministrar las vacunas, pero con unos precios más baratos que lo que cobran a los países ricos.

Junto con La Caixa, Gavi ha llegado a diez países de África y América del Sur, como Camerún, Etiopía, Mauritania, República Centroafricana, Sudán del Norte y Tanzania, y Bolivia, Honduras y Nicaragua, respectivamente.

Según datos facilitados por la entidad bancaria, en los últimos años La Caixa se ha centrado especialmente en Mozambique, donde se ha repartido la vacuna neumocócica contra la neumonía, que actualmente es la primera causa de mortalidad infantil de ese país.

Berkley participa en Barcelona en un seminario sobre la innovación para expandir la iniciativa INFUSE, que reúne a líderes en negocios, salud y gobierno junto con personas que innovan, para mejorar los sistemas de administración de vacunas en el mundo.

A lo largo de sus años al frente de Gavi ha constatado que el acto de la vacunación "es neutro y beneficia por igual a niños y niñas" pero que si la madre no está empoderada "no se vacuna a nadie" en la familia.

"Su intervención (de las madres) es absolutamente fundamental", subraya el director de Gavi, que apuesta porque las mujeres sean cada vez más escuchadas por sus familias en países en los que no es habitual que se haga.

Los médicos y técnicos de Gavi sobre el terreno aprovechan justamente el momento de la vacunación por el papiloma (VPH) en niñas de nueve a once años para que éstas tomen conciencia de su cuerpo y de su salud, reforzando así el papel que deberían adquirir cuando se convierten en adultas.

Aunque en Occidente la vacuna contra el VPH o papilomavirus es controvertida, por sus posibles efectos secundarios, en los países pobres "la demanda es muy alta" ya que los padres y las madres "saben que es efectiva y segura" y que puede conservar la vida a sus hijas.

"En África no hay cribado o pruebas ginecológicas que permitan prevenir un cáncer de cuello de útero, y la gente es consciente de que esta enfermedad puede suponer una muerte lenta y dolorosa", argumenta el epidemiólogo.

Berkley asegura que "gracias a un sistema de salud pública" y a una buena asistencia primaria las personas viven más años y más niños llegan a la edad adulta, por lo que "hay que trabajar en la prevención".

A su juicio, mejora la respuesta ante brotes de enfermedades graves, una situación que no cumplen el 84 % de 94 países evaluados en un reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud.