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Un total de 22.137 farmacias podrán vender sin receta las pruebas de autodiagnóstico de la covid-19, que no tendrán un precio máximo aunque la intención del Gobierno es que el mayor número de ciudadanos tenga acceso a este tipo de test para aumentar la capacidad diagnóstica del país y frenar la pandemia.

Estas pruebas se pueden realizar sin la intervención de un profesional sanitario, lo que, por un lado, reducirá en cierta medida la presión asistencial de los centros sanitarios, y por otro, permitirá la identificación rápida de sospechas de casos positivos.

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el real decreto que regula la venta al público y la publicidad de estos test que, según fuentes del Ejecutivo, no tendrán un precio máximo aunque se trabaja con los laboratorios para que sean lo más asequibles posible.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, ha subrayado que las personas que den positivo tienen que acudir después al sistema sanitario para su cómputo.

Tras recordar que uno de cada dos españoles ya tiene la pauta completa de vacunación, ha advertido que los datos epidemiológicos aún son "preocupantes", por lo tanto hay que seguir haciendo un "ejercicio de contención y prudencia".

Según el Gobierno, la situación de crisis sanitaria ocasionada por la covid-19 hace necesario aumentar la capacidad diagnóstica del Sistema Nacional de Salud, con objeto de identificar de forma rápida sospechas de casos positivos de SARS-CoV-2, para tomar las medidas adecuadas y así controlar eficazmente la progresión de la pandemia.

Actualmente, existen en el mercado pruebas rápidas de antígeno de uso profesional que ya se están utilizando, y en Europa han comenzado a comercializarse pruebas rápidas de autodiagnóstico.

El pasado 8 de julio, el Consejo de Estado dictaminó a favor del real decreto hoy aprobado sobre productos sanitarios para autodiagnóstico "in vitro" con el objeto de regular la venta y la publicidad de estos artículos.

Su objetivo es no solo detectar con rapidez los casos sospechosos sino también a los asintomáticos, como sucede con la mayoría de población comprendida entre los 12 y los 29 años, la más afectada ahora por la quinta ola de la pandemia.

La autorización para la venta de este tipo de test fue objeto de polémica hace meses, cuando varias comunidades, entre ellas Madrid, pidieron que las pruebas de autodiagnóstico estuvieran disponibles en las farmacias, medida que el Ministerio descartó en ese momento.

El Consejo General de Colegios Farmacéuticos ha insistido este martes en la necesidad de que, para poder obtener el mejor resultado en términos epidemiológicos, las comunidades autónomas y los colegios farmacéuticos se coordinen en el registro y notificación de los datos, como ya ha anunciado que hará Navarra.

En este sentido, reitera su predisposición a trabajar en el desarrollo de protocolos conjuntos y sistemas de información que permitan la recogida y explotación de los datos junto a los obtenidos de otras estructuras y profesionales del sistema.

Para el presidente del Consejo General de Farmacéuticos, Jesús Aguilar, eximir de la necesidad de receta facilita el acceso a estas pruebas, pero hay que dar “un paso más", ha añadido: "Además de ofrecernos para ayudar al ciudadano en la supervisión y el acompañamiento en la realización de la prueba, estamos trabajando con el Ministerio y las comunidades para que el farmacéutico pueda incorporar los resultados al sistema de vigilancia epidemiológica".