EFESantander

La exposición "Mira desde mis ojos" pretende que el público experimente en su propia piel lo que sienten las víctimas de la violencia de género y comprenda que "no se puede mirar hacia otro lado" en la lucha contra el machismo.

Una de las piezas está formada por casi mil botellas (una por cada mujer asesinada) con estrofas impresas de medio centenar de poetas, que el visitante se podrá llevar a cambio de un mensaje, y en otra de las instalaciones, "Todas dentro", un proyector bajo una jaula lanza fechas, ojos y cifras.

El objetivo es que el visitante comprenda que "no se puede ver como normal lo que no lo es", además de servir como homenaje a las cerca de mil mujeres asesinadas desde que se empezaron a contabilizar las víctimas, en 2003.

La exposición, titulada "Mira desde mis ojos", se puede visitar hasta el 20 de noviembre en el Palacete del Embarcadero, de Santander.

Lo primero que se encuentra el visitante al entrar es una vela serigrafiada que simboliza a las mujeres asesinadas.

"La situación debe cambiar radicalmente, las mujeres no queremos que nos regalen nada por el hecho de ser mujeres, queremos que no nos lo quiten. Simplemente pedimos que no nos maten", reza el texto de esa vela.

El siguiente paso lleva a la primera de las dos instalaciones que la componen, titulada "Agua", que rememora así la película que lleva el mismo nombre de Deepa Mehta, una tónica que se repetirá en la otra pieza con el título de otro filme y el de la muestra, rememorando "Te doy mis ojos", de Iciar Bollaín.

La comisaria de la muestra, Nieves Álvarez, define esta pieza como un conjunto de "espirales de poesía líquida" porque está formada por casi mil botellas (una por cada mujer asesinada) que llevan impresas estrofas de unos 50 poetas cántabros para que "el amor triunfe sobre la violencia".

Además, desde que se inauguró la exposición esta pieza cambia su esencia y pasa a ser participativa, puesto que los visitantes pueden llevarse una de esas botellas si a cambio dejan un mensaje con dos o tres palabras que consideren necesarias para atajar esta lacra.

"Yo pienso que hablando se consiguen muchas cosas y eso es un poco el significado de esta espiral", explica a Efe Álvarez.

Antes de llegar a la siguiente instalación, uno se da cuenta de que hay cientos de ojos grabados en la pared de niños, mujeres y hombres de diferentes etnias y culturas que, grabados en la pared, interrogan al visitante.

Es una fórmula para que el público reflexione sobre qué está haciendo para evitar la violencia machista porque, como señala Nieves Álvarez, "lo que no puede ser es mirar para otra parte".

Después llega el turno de "Todas dentro", título derivado de "Todos a la cárcel" de Luis García Berlanga, que simboliza la prisión en la que se encuentran las víctimas.

Por eso se busca que los visitantes sientan lo que sufren y han sufrido esas personas, aunque Álvarez ha dejado la puerta abierta para "ver si se cuela el aire fresco y se marcha esta lacra".

En el suelo bajo la jaula un proyector lanza un vídeo con fechas, cifras y ojos que repasa el número de víctimas mortales de los últimos quince años.

El recorrido termina con una urna de metacrilato en la que descansan casi mil papeles con un mensaje que reivindica el papel de las mujeres.

En total, más de 300 verbos que los poetas consideran necesarios "para cambiar todo", mensajes que también se encuentran en las botellas plasmada o que incluso se han introducido dentro y se han fundido con el agua para crear nuevas palabras.

Por Pablo G.Hermida