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Cientos de personas participan este domingo en el edificio multiusos de la Universidad Complutense en la cumbre alternativa de la COP25, evento paralelo que se ha adueñado de la actualidad, por el parón dominical de la agenda oficial junto, con varias protestas que han tenido lugar en Madrid.

Indígenas que exponen los problemas que sufren por la sobreexplotación y desplazamiento de sus territorios, jóvenes con una base crítica y cocineros y voluntarios que guisan aproximadamente unos 2.000 menús al día están presentes en el espacio universitario.

Son los protagonistas de la denominada Cumbre Social de la COP5, a la que asisten unas mil personas y cuyas actividades se transmiten por redes sociales con traducción simultánea gracias al trabajo solidario y voluntario.

La Cumbre Social se ha organizado de acuerdo a seis ejes temáticos con el eje central de los "límites planetarios" del agua y la energía.

A su alrededor están las empresas y mercados, la justicia social, los sistemas políticos, la represión y la democracia, la interseccionalidad de los grupos afectados y las alternativas y soluciones, explica a Efe el encargado del equipo internacional de Ecologistas en Acción (EA), Samuel Martín-Sosa Rodríguez.

El programa se va actualizando de forma continua en internet y en cada jornada se deciden los temas que se tratarán al día siguiente: este domingo es el de la juventud y el día 10 será el de los derechos humanos, manifiesta el activista de EA.

Entre las actividades programadas para este domingo hay debates del movimiento juvenil Fridays for Future en el que intervienen jóvenes indígenas de varios países, entre ellas ciudadanas de Sarayacu (Ecuador) que han denunciado la invasión de sus territorios por las explotaciones petroleras y mineras y la desprotección que sufren por parte de las autoridades estatales.

Situación similar a la que denuncian los indígenas de Perú o Panamá apostados en uno de los pasillos del edificio porque "quieren estar en contacto con la tierra", explica el vicerrector de Tecnología y Sostenibilidad de la Complutense, Jorge Jesús Gómez Sanz.

Gómez Sanz señala a Efe en un recorrido por los pasillos del edificio que todas las actividades programadas están "transcurriendo en un ambiente muy tranquilo y pacífico" y se mantendrán durante los días festivos e incluso los días de actividad lectiva.

Todo se ha organizado "en un tiempo récord" y unas 50 personas se encargan de los servicios para que todo funcione bien, relata el vicerrector.

En la cumbre, la socia e integrante de la Comisión de Comunicación de la organización Som Energía Madrid, Nathalie Pedestarres, destaca a Efe la "sorprendente" respuesta solidaria de colectivos sociales, oenegés y ecologistas al llamado para el montaje de la llamada "cumbre paralela" con la apertura de espacios para acoger a gente de todo el mundo.

La solidaridad que demandan a los negociadores de la COP25 para aumentar la ambición climática y no termina de cuajar se ve aquí con el montaje de una "cocina solidaria" del colectivo suizo Kochkollextiv, integrado en esta ocasión por unos nueve miembros.

El suizo Tony -que no quiere dar su apellido-, conductor de profesión, explica que cocina como voluntario para asistentes que "pagan la voluntad" por el menú.

David Saavedra, del colectivo Villana de Vallecas, cuenta que el menú el menú es vegano -hoy curry de verduras- y muchos de los productos son de proximidad de los huertos de Madrid.

Y para quienes vienen acompañados de niños se ha habilitado la ludoteca Malala Yousfzai, porque cada aula donde se realizan actividades lleva el nombre de una persona relacionada con la defensa del medio ambiente.

Para dormir, la universidad ha cedido durante unos días un espacio adecuado para unos 400 participantes en las instalaciones de la universidad, pero otros se han hospedado con la red de Casas Solidarias o en polideportivos cedidos por algunos ayuntamientos.

Lourdes Uquillas