EFEBarcelona

Unas obras en un edificio de Barcelona del arquitecto José Antonio Coderch y Manuel Valls han causado "daños irreparables" en una pintura mural del artista Josep Guinovart situada en una pared del vestíbulo, ha denunciado la hija del pintor y presidenta de su Fundación, María Guinovart.

Contrariada y desolada, María Guinovart ha anunciado en declaraciones a EFE que la entidad encargada de la difusión y la conservación de la obra de su padre ha iniciado las gestiones para "averiguar quién ha encargado que el mural se tapara con pintura y por qué no se consultó a la Fundación".

Según publica La Vanguardia, el mural servía de telón de fondo de la escultura "La sardana", que se encuentra en el vestíbulo del edificio situado en el número 11 de la calle Johann Sebastian Bach de Barcelona, en el barrio de Sant Gervasi-Galvany.

María Guinovart anuncia acciones legales para que "los responsables respondan ante la justicia" y recuerda que ha habido alguna sentencia, en un caso parecido con una escultura de Pablo Serrano, en el que "se acabaron reconociendo los derechos morales frente al derecho a la propiedad privada, pues sería impensable que alguien que tiene un cuadro de Miró en su casa pudiera pintarle unos bigotes".

En la página de la Fundación, que reúne el catálogo del artista, se recoge la entrada de "Escultura Sardana y Mural" (1958): "Situada en un edificio construido en 1956, cerca del Turó Park, por los reconocidos arquitectos José Antonio Coderch y Manuel Valls, en la calle Johann Sebastian Bach núm. 11 de Barcelona, a petición del promotor del inmueble, Marcelo Leonori".

En el porche de la entrada previa al vestíbulo del número 11 Guinovart, continúa el catálogo, "realizó un mural y una escultura conocida como 'La Sardana' realizada con madera y fibrocemento".

"La Sardana", que no ha sido protegida durante las obras efectuadas en el vestíbulo, se encuentra en mal estado, pero, según la hija del artista, hay intención de conservarla y restaurarla.

El inmueble número 11 de la calle Johann Sebastian Bach forma junto con los adyacentes 9 y 13 un conjunto arquitectónico proyectado por Coderch y Valls, en los que también hay obras de Guinovart.

Además de enviar a un restaurador para que evalúe el estado real del mural -"todo apunta que el mural será irrecuperable", avanza-, la Fundación Guinovart tiene previsto entrevistarse mañana miércoles con el presidente de la comunidad de propietarios.

No es la primera vez que una obra de Guinovart ha sufrido problemas de conservación en un espacio privado, como sucedió en 2011 con una pintura mural en la escalera de acceso del número 43 del paseo Juan de Borbón, sobre la cual se instaló una barandilla y una canaleta eléctrica, hecho que fue denunciado por el cronista de la ciudad Lluís Permanyer y que no fue restaurada hasta cinco años después.

La fundación se ha puesto en contacto con Patrimonio de la Generalitat para que se "respeten los derechos morales" de las obras artísticas, porque, subraya, "en este caso no es que se haya degradado, sino que directamente ha desaparecido".