EFENueva York

Tras un año de huelga climática y 52 viernes consecutivos de protestas, la joven activista Alexandria Villaseñor, conocida como 'la Greta Thunberg norteamericana', se vuelve a sentar en su banco frente al cuartel general de la ONU de Nueva York para protestar por la crisis climática y pedir acciones inmediatas.

Con una claridad y oratoria más propias de quien lleva toda la vida dedicándose a dar entrevistas y a hacer activismo climático, Alexandria Villaseñor, de 14 años y con ascendentes mexicanos, asegura a Efe que tiene "muy poca fe" en los líderes políticos reunidos en la Cumbre por el Clima en Madrid (COP25).

Villaseñor se desplazará esta noche hasta la capital española acompañada por su madre, con quien suele viajar, para sumarse a la Cumbre y reencontrase con la activista sueca Greta Thunberg tras haber compartido con ella varias manifestaciones en Nueva York con motivo de la Cumbre de Naciones Unidas del pasado septiembre.

"Estoy muy ilusionada por volverme a reencontrar con Greta Thunberg y con otros activistas jóvenes que estarán en Madrid", expresa la joven manifestante, quien durante este viernes número 52 estuvo arropada por un pequeño grupo de niños y adolescentes que suelen sumarse a la huelga.

"Tengo muy poca fe en nuestros líderes mundiales en la COP25, por eso creo que tener a la juventud allí es tan importante. Nos aseguraremos de manera firme de que las personas que están allí, especialmente aquellas encargadas de las negociaciones, son conscientes y capaces de ver la urgencia de esta crisis", manifiesta Villaseñor, quien es crítica con los resultados de la anterior Cumbre, la COP24 celebrada en Katowice, Polonia.

Ese cónclave, dice, fue una de las razones por las que empezó a protestar y a hacer huelga frente a Naciones Unidas, aupada por la falta de acción que, a su juicio, también supuso un "gran impulso" para que otros activistas jóvenes se sumasen tras sentir mucha rabia por ver que "nadie hacía nada para actuar".

Con respecto a la COP25, que considera un aniversario también para el activismo climático, dice que todos los ojos de los jóvenes activistas estarán allí y vigilarán y trabajarán duramente para que los líderes políticos tomen responsabilidades después de que, según señala, en el último año hayan sido los activistas quienes han obligado a los políticos a que les escuchen y tomen "acciones directas".

Alexandria Villaseñor explica que durante este año, las huelgas de los activistas del movimiento "Friday's for Future" ("Viernes por el futuro") han conseguido aumentar la conciencia social e involucrar a más personas en el movimiento y el activismo.

"Creo que este movimiento de la juventud ha cambiado la mentalidad de la gente y ahora muchas más personas están más al tanto de esta crisis", reflexiona.

A los líderes mundiales que niegan la veracidad de la emergencia y los hechos científicos o que no están tomando acciones suficientes para paliar la crisis climática, Villaseñor les dice que "necesitan escuchar a la ciencia".

"La juventud va a continuar amplificando lo que demuestra la ciencia. Nosotros actuamos acorde a ella, escuchamos lo que nos llevan diciendo los científicos durante décadas y reclamamos a los líderes mundiales que escuchen nuestras demandas", expresa.

Durante el año pasado, Villaseñor se vio expuesta a un episodio que, según explica, fue el principal detonante para iniciar su activismo: el incendio denominado "Camp Fire", al norte de California, que fue calificado como el peor desastre de este tipo en toda la historia del estado.

Para Villaseñor, estar en el sitio en el que creció y ver cómo el incendio, que los expertos achacaron al cambio climático y que se encontraba relativamente cerca de su casa, provocó en ella un repunte en su asma y le obligó a irse de allí y querer investigar.

En ese momento, dice, tomó conciencia y empezó a leer sobre por qué había tantas catástrofes relacionadas con el fuego en California y por qué se habían convertido en una norma.

A partir de ahí, relata, Villaseñor quiso "tomar acciones" en una época en la que también la inspiró el discurso de Thunberg en la Cumbre Climática de 2018. Desde entonces, ha pasado un año protestando hiciese frío o calor

Villaseñor indica que le cuesta decidir cuál ha sido el mejor y el peor momento durante su año de protestas, pero ha admitido que a lo largo de este tiempo le ha encantado ver cómo cada vez un mayor número de estudiantes se sumaba y la acompañaba, sobre todo en las semanas en las que el invierno era más duro.

"El movimiento juvenil es tan fuerte por las conexiones que creamos entre nosotros, porque se trata de nuestro futuro", expresa a la vez que admite que su vida ha cambiado desde que se convirtió en activista, sobre todo su "mentalidad".

Para Villaseñor, tras convertirse en activista climática "ya nunca puedes ignorar esa realidad y siempre quieres hacer algo".

"Ser activista calma mi ansiedad climática y mi eco-dolor", remata, a la par que reconoce que en el futuro le gustaría dedicarse a un trabajo relacionado con cuestiones humanitarias, vinculado al clima, que es "una cuestión que afecta a los derechos humanos de las personas".

Cristina Magdaleno