EFERío de Janeiro

Brasil tiene 517 obras de infraestructura paralizadas que le costaron al país unos 2.815,7 millones de dólares, según un estudio divulgado hoy por la Confederación Nacional de la Industria (CNI).

De acuerdo con cifras obtenidas por la CNI junto con el Ministerio de Planificación, Desarrollo y Gestión, de las 2.794 obras que se encuentran estancadas en el gigante suramericano, 517 (18,5 %) corresponden al sector de infraestructura.

El área de saneamiento básico lidera el ránking, con 447 proyectos interrumpidos durante la fase de ejecución, seguido por obras de carreteras (30), aeropuertos (16), movilidad urbana (8), puertos (6), ferrocarriles (5) e hidrovías (5).

Según el estudio, las obras de infraestructura que fueron suspendidas antes de su entrega "ya le costaron al país 10.700 millones de reales (unos 2.815,7 millones de dólares) y no trajeron ningún retorno a la sociedad".

"Además de invertir poco en infraestructura -sólo el 2 % del producto interno bruto (PIB)- Brasil bota a la basura un volumen significativo de los recursos aportados al sector, debido al exceso de obras que se interrumpen antes de la entrega", señala el estudio.

Entre las principales razones que han llevado a la interrupción de las obras, están los problemas técnicos, el abandono de las mismas por parte de las empresas y las dificultades presupuestarias o financieras, según la investigación.

"Es recurrente el problema de la paralización de obras. El país parece incapaz de aprender con todos los levantamientos, pérdidas y conflictos que ese proceso genera", afirmó el director de Políticas y Estrategia de la CNI, José Augusto Fernandes, citado en un comunicado.

Según el estudio, la crisis económica en el país generó la necesidad de contener los gastos y llevó al Gobierno brasileño a paralizar importantes proyectos de infraestructura.

El gigante suramericano sufrió una aguda recesión que, entre 2015 y 2016, le costó al producto interno bruto (PIB) una caída de siete puntos porcentuales.

No obstante, según la CNI, la crisis económica y fiscal que sufrió el país y de la que se recupera lentamente no fue el único motivo para que haya tantas obras estancadas.

"Un obstáculo importante al desarrollo de la infraestructura nacional es la difícil interacción entre los gestores públicos, responsables de hacer realidad los proyectos y los órganos de control", precisó el estudio.