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Un diagnóstico y un tratamiento precoz del cáncer de pulmón puede aumentar la supervivencia hasta un 80 por ciento y reducir el gasto por paciente más de un 40 por ciento -de 103.000 euros a 63.000-, pero solo dos de cada diez de estos tumores son detectados en su fase inicial.

Son algunos de los datos del informe "Visionarios en cáncer de pulmón: diseñando el futuro en estadios tempranos", una iniciativa multidisciplinar impulsada por todos los agentes implicados, desde profesionales sanitarios a pacientes y gestores, para actuar con urgencia por la prevención y diagnóstico precoz del cáncer de pulmón.

El de pulmón es el tercer tumor más diagnosticado en España -también en el mundo-, con más de 30.000 nuevos cada año, pero es el que más muertes produce, con más de 21.000 muertos solo en 2020, ha recordado este miércoles durante la presentación del informe Bartomeu Massutti, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Alicante.

La mortalidad ha descendido en los últimos tiempos, pero solo en hombres, ya que la de las mujeres se ha disparado en 13 años un 134 % debido al aumento del consumo de tabaco; de hecho, ocho de cada diez casos está asociado al tabaquismo, pero en los últimos años se ha notado una tendencia ascendente en no fumadores, ha resaltado el también miembro de la Junta Directiva del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GEPC).

Si se quiere reducir la mortalidad, ha añadido este experto, hay que apostar por dos herramientas: la primera es la prevención primaria, es decir, la erradicación del tabaquismo, pero esta medida, que podría hundir el número de fallecimientos entre un 30 % y un 50 %, no tendría impacto hasta dentro de 2 ó 3 décadas.

La segunda es la detección en una fase inicial, pero solo el 20 por ciento se diagnostican precozmente, entre otras cuestiones porque este cáncer presenta una sintomatología muy inespecífica que se superpone a la de otras patologías ligadas al tabaco.

Muchos han sido los avances en las últimas décadas para combatirlo, pero "los estadios tempranos van a suponer un cambio de paradigama en cuanto a la eficacia de tratamientos", ha añadido Federico Plaza, director de Corporate Affairs de Roche Farma España.

Detectarlo en una fase temprana no solo podría aumentar hasta un 80 % la supervivencia, sino que puede conllevar un ahorro para el sistema sanitario de un 40 %, de los 103.000 que cuesta un paciente en estado avanzado al año a los 63.000 que supone hacerlo a un enfermo en una fase temprana.

El profesor de Salud Pública en la Escuela Andaluza de Salud Pública (Easp) y ex secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, ha coincidido en que el reto de la planificación de los servicios sanitarios es avanzar en la detección precoz.

Y para ello es importante hacerlo también en el cribado poblacional, trabajando sobre todo en los circuitos de diagnóstico rápido que aplican solo algunos hospitales, así como en mejorar los programas de deshabituación tabáquica.

Bernard Gaspar, presidente de la Asociación Española de Afectados por Cáncer de Pulmón (AEACaP), ha resaltado el impacto que esta enfermedad tiene en los pacientes y sus familias: uno de cada cuatro cree que el cáncer "ha deshecho su futuro", a lo que se unen "incertidumbre, miedo y estigma, ya que muchos tienen sentimientos de culpabilidad, se sienten juzgados y con vergüenza por la enfermedad".

El 21 % de los pacientes acuden o solicitan servicios psicooncologia y el 7 % acuden a profesionales como trabajadores sociales o a fisioterapeutas, cifras muy mejorables y que demuestran que "es necesario un diagnóstico precoz para que los pacientes puedan llegar ser supervivientes".