EFEWashington

El nivel de pobreza en Estados Unidos se redujo por tercer año consecutivo en 2017, hasta alcanzar un 12,3 % de la población del país, lo que supone una caída de 0,4 puntos porcentuales respecto a 2016, según los datos de un informe anual publicado hoy por la Oficina del Censo.

En el territorio estadounidense, el 12,3 % de la población -39,7 millones de personas- eran pobres en 2017, una proporción que se ha alcanzado después de tres años de descensos de este indicador, que ha bajado 2,5 puntos porcentuales desde 2014.

La pobreza no se redujo en todos los grupos poblacionales de igual modo, tal y como muestra el informe publicado este miércoles y sobre el que informó el Censo en una rueda de prensa telefónica.

Llama la atención que el único grupo de población que registró un incremento de la pobreza, si se tiene en cuenta la formación académica, fue el de los que tienen al menos un grado universitario, donde este indicador pasó del 4,5 % al 4,8 %.

Pese a ese empobrecimiento, las personas con una titulación universitaria siguen siendo las que tienen un nivel de pobreza inferior.

En cuanto al reparto geográfico, todas las regiones del país redujeron su nivel de pobreza a excepción del noreste, donde creció en 0,6 puntos porcentuales, hasta el 11,4 %; mientras que el descenso más destacado fue en el oeste, con un punto menos, hasta el 11,8 %.

Atendiendo a la división racial, los grupos que vieron disminuida la proporción que se encuentra en situación de pobreza fueron los hispanos, con una bajada de 1,1 puntos porcentuales, y los afroamericanos, con 0,8 puntos.

No obstante, la pobreza siguió afectando en especial a los afroamericanos, ya que suponen el 21,2 % del total de pobres de la población, y los hispanos, que son el 18,3 %.

Entre hombres y mujeres, la tasa de pobreza fue mayor entre ellas -con un 13,6 % de féminas que viven en esta situación (lo que supuso un descenso respecto a 2016)- que entre ellos, con un 11 %, un dato que se mantuvo estable.

Por otra parte, el ingreso medio por vivienda alcanzó los 61.372 dólares anuales en 2017, un 1,8 % más que el año anterior, cuando se quedó en 60.309 dólares.

Este es el tercer año consecutivo en el que se documenta un incremento de este indicador.

Pese a esta subida media en los hogares, se produjo un descenso del 1,1 % "en la media de ingresos de los empleados que trabajan a tiempo completo", explicó la experta en estadística social del censo Gloria Guzmán.

Así, los salarios recibidos en este grupo por hombres se situaron en 52.146 dólares y en mujeres, en 41.977.

En términos generales, aumentó la brecha de género a nivel de salarios, ya que mientras que en 2017 los salarios medios de los hombres aumentaron en un 3 % desde 2016, hasta los 44.400 dólares, no se observó un cambio significativo en los de las mujeres, que se quedaron en 31.600.

Atendiendo a la raza de quienes sostienen económicamente los hogares, los ingresos fueron mayores en hogares mantenido por personas blancas no hispanas, donde se alcanzó una media de 68.145 dólares anuales, un 2,6 % más que en 2016.

Mientras, en las viviendas en las que este papel lo protagonizan hispanos, el ingreso medio anual fue de 50.486 dólares, que creció un 3,7 % en 2017.

En cuanto al lugar de nacimiento, aquellos que nacieron en EEUU incrementaron sus ingresos en un 1,5 %, hasta 61.987 dólares, entre 2016 y 2017.

Entre los nacidos en el extranjero, se distinguen dos categorías: aquellos que disponen de la ciudadanía y los que no.

El primero abarca el grupo con un mayor ingreso medio por vivienda, con 65.859 dólares, aunque respecto a 2016 no hubo un cambio significativo, como sí que lo hubo entre los nacidos en el país.

Los hogares sostenidos por inmigrantes no ciudadanos, entre los que tampoco hubo importantes modificaciones respecto al año previo, siguen siendo los que menos cantidad perciben, con 49.739 dólares anuales.

Respecto al nivel de cobertura sanitaria, este se mantuvo estable con un 8,8 % de la población -es decir, 28,5 millones de personas- sin cobertura, la misma proporción que el año anterior.

En cuanto al reparto geográfico, la cobertura sanitaria se incrementó en 14 estados y descendió en tres.