EFESalzburgo (Austria)

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, aseguró hoy que la mayoría de socios de la UE rechazan la propuesta de la Comisión Europea de fortalecer los medios y el mandato de Frontex, la agencia comunitaria de protección de fronteras.

El político nacionalista aseguró que no hay necesidad de que Frontex sustituya a Hungría en la vigilancia de sus propias fronteras y afirmó que eso supondría un choque con la soberanía nacional.

"Hoy hay que defender esta postura y somos mayoría los que rechazamos" (la propuesta de la Comisión)", aseguró a su llegada a una cumbre informal de jefes de Gobierno y Estado de la Unión Europea en Salzburgo.

"Frontex es algo bueno, pero nunca defendió ni un metro de frontera, mientras que nosotros varios centenares de kilómetros".

Orbán agregó que el pasado miércoles entregó a la Presidencia austríaca de la UE una propuesta que soluciona este problema "pero no en contra de los países miembros, sino de tal manera que la defensa quede en manos de los países", aunque no especificó en qué consiste esa idea.

La Comisión Europea propone elevar hasta el año 2020 en 10.000 el número de agentes de la Agencia Europea de Control de las Fronteras Exteriores (Frontex).

Otros países, como Eslovaquia y República Checa, han criticado también ese plan de aumentar los recursos de Frontex, alegando que lo que debería hacerse es ayudar económicamente a los países con fronteras externas a fortalecer sus propios sistemas de control.

Sin embargo, el canciller austríaco Sebastian Kurz se refirió ayer a España, Italia y Grecia como los países que han mostrado "dudas" sobre el plan de reforzar Frontex.

Según el canciller, esa supuesta reticencia no se debería sólo a los problemas de cesión de soberanía sino a que esos socios comunitarios temen que un mayor control de Frontex dificultaría que los migrantes que entran a la UE por esos países sigan luego su viaje hacia otros Estados.