EFESabugal (Portugal)

Los visitantes que practican turismo rural en Portugal y España buscan, sobre todo, encontrar la calma que les falta en la ciudad y descubrir la autenticidad de los habitantes de los pueblos, muchos de ellos vírgenes, sin masificación.

Es el caso de las aldeas históricas fortificadas que existen a ambos lados de La Raya, apostadas junto a la frontera más antigua de Europa, o en los ríos ibéricos del Duero, Tajo o Guadiana, según explicaron los expertos que participan desde hoy en el VI Congreso Europeo de Turismo Rural que se celebra en Sabugal (Portugal).

El presidente del ente público Turismo del Centro de Portugal, Pedro Machado, explicó durante la apertura del congreso que la península ibérica debe prestar especial atención a los turistas de la "Generación Z" (nacidos entre 1994 y 2010) o en su predecesora de los "Millennials", ya que son los jóvenes que practican un turismo muy diferente al de generaciones anteriores.

"La Generación Z y los Millennials buscan experiencias auténticas", de ahí que el turismo rural sea un valor en alza ante la creciente demanda del público joven, argumentó Machado.

El nuevo modelo de visitante quiere perder la clasificación de turista y mezclarse con la comunidad local.

El turismo rural "es un instrumento poderoso contra la masificación turística y es el lujo del siglo XXI", concluyó el presidente de Turismo do Centro.

Desde hoy, alrededor de 300 especialistas del sector participan en este congreso con el fin de aunar esfuerzos y compartir experiencias.

António Robalo, alcalde de Sabugal -fronteriza con la española de Salamanca- insistió en la idea de "crear un producto ibérico" para que el turismo rural de ambos países se alíe como un destino conjunto.

João Paulo Catarino, secretario de Estado de Valorización del Interior en Portugal, se refirió al potencial de turismo de naturaleza que comparten España y Portugal en torno a los ríos Duero, Tajo y Guadiana.

Los expertos también coincidieron en destacar el ejemplo del producto "Aldeias Históricas de Portugal", un conjunto de doce pueblos del interior luso próximos a la frontera con España que sobresalen por su patrimonio fortificado.

Dalila Dias, responsable de Aldeias Históricas, explicó a EFE que cada aldea recibe anualmente una media de 100.000 turistas, entre los cuales, los españoles lideran a los visitantes extranjeros.

"Tenemos que colocar estos productos en el mercado de forma conjunta", insistió, a la vez que consideró necesaria una estrategia que favorezca la movilidad entre ambos países.

Fernanda Esteves, alcaldesa de Sortelha, una de las Aldeias Históricas, apuntó a EFE que "nuestra ventaja frente al litoral y a las zonas urbanas es que nosotros ofrecemos calma, paz y tranquilidad, además de la belleza de nuestro patrimonio histórico".

El director general de Turismo de Extremadura, Francisco Martín, se refirió al Gran Lago Alqueva, ubicado en la frontera hispanolusa, como uno de los recursos turísticos más relevantes, sobre todo como destino fluvial.

La jornada sirvió para que se presentaran decenas de ideas atractivas para turistas que quieran desarrollar experiencias únicas de turismo rural a ambos lados de la raya.

Pescar truchas en una charca del río luso del Côa en la frontera con España, ordeñar ovejas para elaborar tu propio queso, probar el bucho luso (similar al botillo leonés), conocer los castillos que vigilaban las incursiones de las tropas de Castilla, recorrer los caminos de contrabando o disfrutar de un día de termalismo son algunas de las iniciativas planteadas en el congreso, organizado por el ente "Escapada Rural".

Por Carlos García