EFEAldeia do Bispo (Portugal)

El vallisoletano Ramón Fernández se ha convertido a sus 28 años en uno de los cortadores de toros más singulares de los pueblos de España y Portugal, ya que acude a decenas de festejos populares de ambos países con una camiseta en la que reivindica la vuelta del Toro de la Vega.

"Hay que seguir defendiendo esta tradición, ya que es milenaria y única", explicó a EFE Fernández, en alusión al torneo que se celebraba hasta hace dos años en Tordesillas (España) y que consistía en alancear a la res hasta su muerte.

Tras soltarla desde la plaza del pueblo y ser conducida por corredores hasta la vega del río Duero, donde comenzaba el torneo en sí, el toro sólo sería indultado si los lanceros no eran capaces de matarlo o si el animal sobrepasaba los límites estipulados.

Estos días, Fernández ha acudido a varios pueblos de La Raya lusa, -como el de Aldeia do Bispo (en la frontera con Salamanca), popular por su tradiciones taurinas de Carnaval-, portando una camiseta que rezaba: "Sí al torneo del Toro de la Vega, Tordesillas".

Debido a su destreza a la hora de cortar a los toros y a las vaquillas, Fernández acapara todas las miradas, por lo que aprovecha para expresar reivindicar una tradición que en los últimos años provocó numerosas disputas y que fue seguida por decenas medios de comunicación de todo el mundo hasta que fue abolida en 2016.

"Sé que es difícil que vuelva esta tradición", dijo el joven cortador, natural del pueblo vallisoletano de Morales de Campos.

"Sinceramente, creo que ya no se recuperará, ojalá volviera, pero lo veo muy difícil", admitió.

El cortador se lució estos días en una de las capeas más singulares de Portugal, la conocida como el forcón de Aldeia do Bispo, donde una veintena de jóvenes portan un artilugio de madera con palos entrelazados para soportar las embestidas del animal.

"El forcón es una tradición muy bonita en la que llevo participando muchos años e, incluso, me meto dentro del forcón con la gente de Portugal", explicó el cortador, herrero de profesión.