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Parejas, padres e hijos, hermanos... los lazos familiares entre miembros del Gobierno portugués y del Partido Socialista cercan al primer ministro, António Costa, y han encendido a la oposición en plena carrera electoral.

"Cuando miramos para el organigrama del Gobierno más parece un árbol genealógico", denuncia Asunção Cristas desde el conservador CDS-PP.

Las relaciones familiares entre miembros del Gobierno no son una novedad ni una práctica exclusiva del Partido Socialista en un país donde algunos conocidos apellidos en política se repiten desde hace siglos, pero se han convertido en un arma arrojadiza a las puertas de las elecciones europeas de mayo y con las legislativas de octubre en la mira.

En los distintos niveles del Ejecutivo luso hay, o ha habido, 27 personas unidas por vínculos familiares, según Jornal de Negocios. "Mérito o nepotismo, esa es la cuestión", se pregunta el diario.

Tras la última remodelación, en el consejo de ministros de Costa se sientan un matrimonio -los titulares de Administración Interna, Eduardo Cabrita, y de Mar, Ana Paula Vitorino- y un padre y una hija.

Mariana Vieira da Silva se convirtió en febrero en mano derecha de primer ministro al frente de Presidencia, con mayor peso político que su padre, el titular de Trabajo, José Vieira da Silva.

La esposa del ministro de Infraestructuras es la nueva jefa de Gabinete del secretario de Estado Adjunto, que tiene como colaborador al hijo de un reconocido dirigente socialista.

La lista no termina: La mujer del ministro de Ambiente, João Pedro Matos Fernandes, fue jefa de Gabinete del secretario de Estado de conservación de la Naturaleza hasta hace unos meses.

El marido de la ministra de Justicia, Francisca van Dunem, preside un organismo en Sines, un puerto clave para el país.

Una asesora del primer ministro es cuñada de la número dos de los socialistas, Ana Catarina Mendes, quien, a su vez, es hermana del secretario de Estado de Asuntos Fiscales. Otro exasesor de Costa tiene dos hijos en altos cargos técnicos.

"Un primo aquí, un hermano y una esposa allá. El consejo de ministros parece una cena de Navidad", critica Rui Rio, líder del Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), que ha llegado a pedir una "sanción política" ante esta "avalancha".

La polémica ha llegado hasta el presidente, Marcelo Rebelo de Sousa -también conservador- quien, preguntado por la prensa, ha optado por la vía diplomática: "La familia del presidente no es presidente", ha dicho.

Rebelo de Sousa -hijo de ministro y con muchas tablas en la política-, se ha remontado a la gestión de Aníbal Cavaco Silva (PSD), que sentó en su consejo a cuatro miembros con relaciones familiares.

Desde la izquierda, Catarina Martins, coordinadora del Bloque y aliada de Costa, ha pedido una "reflexión al Gobierno", y el líder parlamentario socialista, Carlos César, le ha recomendado que mire las "abundantes y directas" relaciones familiares en su propio partido -donde abundan los apellidos comunes-.

"Es natural que, en determinadas familias, donde la vocación se multiplica, las personas tengan un compromiso cívico similar", sostiene César, que tiene el ejemplo en su propia casa. Su hijo Francisco ocupa su mismo cargo pero en Azores.

Para los portugueses no son una novedad las sagas con "pedigrí" político -como los Soares- o los nombres que crecieron con la democracia y siguen en activo -como António Guterres o el propio Costa-, porque, como reconocía esta semana la dirigente del Bloco, Portugal es un país pequeño.

Pero, advertía también Martins, "la democracia precisa de más espacio para respirar".

Mar Marín