EFELisboa

Bruno de Carvalho, quien fue presidente del Sporting de Portugal desde 2013 hasta su destitución el pasado junio, fue expulsado este viernes también como socio del club, en lo supone el punto final a su caída en desgracia entre los verdiblancos.

La sanción final fue decidida el Consejo Fiscal y Disciplinario del Sporting, que divulgó hoy su parecer y recordó en un comunicado que se trata del peor castigo recogido en los estatutos del club.

Considera el organismo que Carvalho incurrió durante su etapa al frente del Sporting en no menos de 12 infracciones disciplinarias "muy graves no solo para la imagen y patrimonio del club, sino también para el propio club como institución".

Son infracciones, agrega, relacionadas con "la práctica de actos que pretendieron subvertir el orden, el organismo, el funcionamiento, la actividad y la subsistencia" del Sporting de Portugal.

Esta sanción supone un último duro golpe para el expresidente, que cumple actualmente una expulsión como socio de un año, y cierra así definitivamente su relación con Alvalade, donde su nombre siempre ha estado asociado a la polémica.

Visceral en sus afectos y sin pelos en la lengua, Carvalho, nacido en 1972 en Mozambique, entonces colonia portuguesa, se ha enfrentado durante su mandato con presidentes rivales, como el del Arouca, Carlos Pinho, quien aseguró que llegó a escupirle.

Su estilo le granjeó una fama de indómito que atravesó una línea roja en mayo del año pasado, cuando medio centenar de hinchas agredieron a jugadores y cuerpo técnico presuntamente ayudados por él, según la Fiscalía lusa, que le señala como "autor moral" del suceso.

El Ministerio Público llegó a acusarle de 56 delitos, entre ellos "secuestro" y "terrorismo", por los que Carvalho llegó a estar detenido durante cuatro días el pasado el pasado noviembre, una experiencia que le marcó.

El ataque a jugadores y cuerpo técnico fue la gota que colmó la paciencia de los socios del Sporting, el 70 % de los cuales votó a favor de su destitución en junio de 2018.

Ese mes se había consumado, en medio de una enorme tensión, la marcha del entrenador, Jorge Jesús, y la rescisión de contrato de nueve jugadores, aunque algunos de ellos regresaron más tarde.