EFELisboa

Una captura de pantalla para encontrar en segundos los zapatos de tu "influencer" favorita. Es la posibilidad que ofrece ShopAI, una "start up" portuguesa que ya trabaja con Adidas y Reebok en Sudáfrica y busca ahora que los europeos tampoco se compliquen la vida buscando ropa.

Tanto los "fashion victims" como los perezosos que buscan imitan a Mark Zuckerberg llevando siempre la misma camiseta son potenciales usuarios de esta aplicación, que en realidad está dirigida a las marcas que cuentan con ingente catálogo.

La idea es simple: es suficiente hacer una fotografía de alguna prenda que se haya visto en la calle o una captura de pantalla de algo encontrado en instagram, y que posteriormente se sube a la página web de la marca que haya contratado a ShopAI.

"Lo que hace nuestra aplicación es mostrar si la marca que te gusta tiene esa prenda. La persona va a la web de nuestro cliente, sube la foto, y la marca, recurriendo a nuestro software, muestra los productos más parecidos", explica a Efe Jorge Ferreira, cofundador y director de marketing de esta empresa de Oporto.

Una chaqueta parecida a la que se te ha estropeado recientemente; la falda de moda que has visto a una actriz... Es el Shazam de la moda, pensado para ahorrar tiempo al consumidor, que ya no tiene que buscar en catálogos amplios que distribuyen la ropa con palabras.

Es éste un detalle importante, destaca Ferreira, porque "es muy difícil en algunos productos describir lo que estoy viendo, y esa dificultad es compartida por las marcas que tienen páginas y por el consumidor, porque la verdad es que es un proceso de adivinación".

La búsqueda tradicional, por texto (las categorías son simplemente 'pantalones', 'camisas', 'faldas') es sustituida por un "motor de búsqueda visual" a través del software diseñado por los cuatro fundadores de ShopAI, jóvenes motivados por un reto que les habían dicho que era imposible.

"Nos gusta desafiar las leyes de la probabilidad", comenta Ferreira.

Su motor de búsqueda "tiene dos componentes: uno que identifica objetos, identifica que la persona a la que tiro la foto tiene una camisa y unos pantalones. Esto es importante porque en la foto hay ruido y aparecen más cosas", apunta.

En la segunda parte, "recorreremos el catálogo de las marcas y encontramos las piezas que son más semejantes" en tres ámbitos: color, forma y textura.

Una búsqueda en la que las marcas se reservan ciertas libertades, como ofrecer primero las piezas más económicas o más caras, o aquellas de las que tiene un mayor "stock".

"Permitimos que nuestros clientes diseñen reglas para mostrar los productos", asegura Ferreira.

El proyecto nació con una inversión personal, sin crédito externo, que rondó los 6.000 euros, y ShopAI trabaja actualmente para Adidas y Reebok en Sudáfrica, donde han comprobado los efectos positivos que esta idea trae a las ventas.

"La tasa de conversión de las marcas 'online' está por debajo del 10 %. O sea, ni el 10 % de los clientes acaban comprando, y eso ya es una tasa altísima. Lo que nosotros conseguimos hacer es aumentar la tasa de conversión de las tiendas en un 30 %. Los clientes compran un 30 % más cuando las tiendas tienen nuestra aplicación", dice.

Y ello porque los consumidores "tardan menos tiempo y la probabilidad de encontrar lo que quieren sin abandonar la página de la marca es mayor".

El sistema, dice Ferreira, acaba por ser ideal para 'fashion victims' y quienes siempre visten igual.

"Los dos perfiles acaban beneficiándose con esto. Los adictos a la moda y que buscan mucho van a tener una tasa de acierto de lo que buscan mucho mayor, y también los perezosos, que no quieren algo especifico, quieren encontrar rápido algo que les gusten", apunta.

ShopAI, que ya puede permitirse tener a dos de sus cuatro miembros trabajando a tiempo completo en el proyecto, busca ahora financiación para conseguir contratos con marcas en Europa, principalmente aquellas que tengan grandes catálogos.

No han hablado aún con Inditex, confirma Ferreira, que no quiere desvelar nada de los prometedores contactos que avanzan en el viejo continente.

Cynthia de Benito