EFELisboa

Observar de cerca los últimos grandes carnívoros de Europa, retratados en sus hábitats naturales con fauna y vegetación reproducidas con detalles realistas es la experiencia que ofrece el Museo Nacional de Historia Natural y Ciencia luso en su nueva exposición, abierta al público esta semana.

"Reyes de la Europa Salvaje: nuestros últimos grandes carnívoros" pretende dar a conocer la biología, el hábitat, los hábitos alimentarios y las amenazas de los grandes carnívoros europeos -el oso, el glotón, el lince y el lobo-, así como su relación histórica y cultural con el ser humano.

Para ello, son mostrados ejemplares embalsamados de estos animales: el oso pardo, rey de los carnívoros europeos; el lince ibérico, el felino más amenazado del mundo; el lobo ibérico, último gran depredador de la fauna portuguesa, y el glotón, más conocido en el norte de Europa.

Divididas en seis módulos, cada especie cuenta con un cartel con sus principales características, el territorio que cada una ocupa en la geografía europea y el número de animales que todavía existen.

La exposición se centra en torno a estos mamíferos por ser "uno de los grupos animales más controvertido y complejo de gestionar en términos de conservación y debido a la idea que todavía persiste de que el impacto de estas especies en la vida del hombre es negativo", reveló la comisaria, Cristiane Bastos-Silveira, en un comunicado.

Por ello, el objetivo de esta exhibición es "lanzar puentes para una mayor tolerancia y comprensión con estos grandes carnívoros" y que se aprenda a coexistir con estos animales.

En la muestra hay también una sala destinada a personajes secundarios que forman parte del ecosistema de los grandes carnívoros europeos: sus presas.

La exposición cuenta con 40 animales embalsamados y acaba con una parte interactiva, que permite hacerse una fotografía en un escenario virtual con un oso en la Cordillera Cantábrica (España).

Esta exposición surge además de la colaboración con el proyecto Life Med-Wolf, coordinado a nivel nacional por el Grupo Lobo, una asociación no gubernamental de medioambiente que tiene como misión la conservación del lobo y de su ecosistema en Portugal.