EFELisboa

Sindicatos de la Policía de Seguridad Pública (PSP) de Portugal arremetieron hoy contra el presidente del país, el popular Marcelo Rebelo de Sousa, tras visitar a vecinos del marginal barrio de Jamaica que se enfrentaron con piedras a los agentes hace dos semanas.

Los uniformados dicen sentirse "discriminados", "ofendidos" e incluso "desilusionados" por la visita del jefe de Estado a Jamaica, en las afueras de Lisboa, donde Rebelo se dejó tomar selfis con uno de los vecinos que lanzaron piedras contra los agentes que acudieron a resolver una disputa entre dos mujeres hace dos semanas.

El incidente quedó registrado en un vídeo casero que muestra a los agentes golpeando a varios vecinos tras haber sido agredidos con piedras.

La divulgación de las imágenes abrió un debate nacional sobre la presunta brutalidad de los policías, que afrontaron además acusaciones de racismo por su actuación en Jamaica, donde residen sobre todo inmigrantes africanos y gitanos.

Al menos cinco días de disturbios durante la madrugada en Lisboa y su área metropolitana siguieron al incidente en este barrio, sorprendido este lunes con la visita de Rebelo de Sousa, que no constaba en la agencia presidencial.

A juicio de la policía, con esta visita, el presidente se ha posicionado en esta controversia.

"No tenemos un tratamiento igual del señor presidente de la República cuando nuestros agentes son maltratados y se convierten en objetivo de agresiones", apuntó en unas declaraciones a varios medios Peixoto Rodrigues, responsable del Sindicato Unificado de la Policía de Seguridad Pública.

Es una idea compartida por el presidente de la Asociación Sindical de los Profesionales de Policía, Paulo Rodrigues, quien aseguró sentirse "discriminado" en un mensaje publicado en redes sociales.

"Pedí al presidente reuniones, pedí que interviniese para resolver cuestiones de la Policía, le he invitado varias veces, públicamente, a aparecer un día, sin avisar, y junto a una patrulla, para hacer un turno de servicio e ir a resolver incidentes, él nunca aceptó. ¡Pero fue al barrio de Jamaica!", criticó.

No es infrecuente que el presidente de Portugal intervenga personalmente ante situaciones de tensión en el país o para "conocer" las circunstancias en las que realizan determinados trabajadores su labor.

Por ejemplo, la de los camioneros, con los que en enero recorrió -en calidad de copiloto- los 300 kilómetros que separan Lisboa de Oporto para conocer los problemas que afrontan.