EFELisboa

El 32,6 % de los suelos de Portugal están en situación de degradación, según el balance de este año realizado por la entidad ambientalista lusa Quercus, que considera este hecho "un grave problema".

Para Quercus, la aridez de los suelos afecta, sobre todo, a las zonas del Alentejo y Algarve (litoral sur portugués), aunque está avanzando hacia el noroeste, una de las zonas más lluviosas de Europa.

La degradación de los suelos supone una reducción del nivel de carbono, por lo que se favorece al calentamiento global y, por tanto, los suelos son menos productivos, argumenta Quercus en su balance anual.

En el informe también alude a la proliferación del eucalipto en Portugal ya que, según datos que recogen del Instituto de Conservación de la Naturaleza y los Bosques (ICNF), entre octubre de 2013 y el primer semestre de 2017, la mancha de eucalipto aumentó tanto como la superficie de la ciudad de Lisboa.

Para Quercus, es necesario "paralizar por todos los medios" esta proliferación, sobre todo porque es un tipo de árbol que favorece la expansión de los incendios forestales y la degradación ambiental.

En el lado negativo también colocan, entre otras cuestiones, la oleada de incendios forestales que sacudió a Portugal en este 2017, donde se calcinaron más de 450.000 hectáreas.

Y en el lado positivo, Quercus destacó la política del Gobierno luso para reducir los límites de cadmio en los fertilizantes agrícolas.

"Portugal es uno de los seis países de la UE que se ha ofrecido para fijar límites de cadmio más bajos", debido a que es un metal pesado "muy peligroso" para la salud de las personas, señaló.

Como hecho destacado, se refieren en el informe anual a la devolución a la naturaleza de un águila imperial ibérica, una especie en peligro de extinción única en el mundo.

En octubre pasado fue devuelto a su hábitat un ejemplar de esa especie que había sido rescatado durante los incendios forestales y curado en el Centro de Recuperación de Animales Salvajes de Castelo Branco.