EFEParís

La ministra española de Trabajo, Magdalena Valerio, ha dicho hoy que Portugal es un ejemplo de que una fuerte subida del salario mínimo para compensar las pérdidas de poder adquisitivo durante la crisis no perjudica al ritmo de creación de empleo.

En el lanzamiento en París de la nueva estrategia por el empleo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Valerio defendió el incremento del 22 % del salario mínimo en España en 2019 para "erradicar la figura del trabajador pobre".

Durante una mesa redonda con responsables del ramo de Chile, Grecia, Portugal y Canadá, y con el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, hizo hincapié en que España tenía un salario mínimo de los más bajos de la Unión Europea en relación con su productividad.

Según el informe presentado hoy por la OCDE, España y Grecia son los países con mayor porcentaje de pobres entre la población en edad de trabajar: un 15,9 % y un 16 %, lejos del 10,9 % de media, con datos de 2015.

Valerio señaló que los países que más sufrieron la crisis, como España, Grecia o Portugal, están ahora en "una fase de recuperación del poder adquisitivo" y van "en la misma dirección".

Consideró "muy interesante" el seguimiento que se ha hecho en Portugal sobre esa medida, porque desmiente a los que afirman que el ascenso programado en España afectará negativamente al ritmo de creación de empleo.

"En Portugal -hizo notar- no ha ocurrido, no entiendo yo por qué tiene que ocurrir en España".

La ministra española subrayó que coincide con el giro dado por la OCDE en su estrategia sobre el empleo, que se decanta por reforzar la cobertura social de los trabajadores y afrontar la creciente precariedad con más formación y con redes de protección.

"El crecimiento económico -argumentó- tiene que ir unido a un trabajo inclusivo y no dejar a nadie por el camino, tirado en la cuneta", porque "es la única manera de garantizar una cohesión social".

Para Gurría, centrarse únicamente en la mejora de la productividad no basta, sino también en "la inclusividad", lo que se traduce en educación y formación continua para adaptarse a las nuevas competencias del mercado laboral.

Según la OCDE, España es todos sus miembros el país en el que en términos relativos más sube el paro por la caída de un punto del producto interior bruto (PIB), a partir de la experiencia del periodo 2000-2016.

Valerio consideró que eso es consecuencia de que "durante mucho tiempo" se ha apostado por sectores intensivos en mano de obra que se deshinchan muy rápidamente cuando se produce una crisis, como la construcción y el turismo.

Y aunque afirmó que se tienen que seguir apoyando esos dos sectores, puso el acento en que "hay que apostar también por más industria" y por sacar partido de la transición ecológica y de las crecientes demandas en los servicios de atención a las personas.

La ministra constató que es "paradójico" que, pese a los 3,2 millones de parados, en España haya demanda de empleos que no están cubiertos porque faltan competencias en formación profesional o en el sector digital: "Es un lujo que no podemos permitirnos".