EFELisboa

El primer ministro portugués, el socialista António Costa, asegura que "Europa tiene que saber asumir sus responsabilidades internacionales con los refugiados" y entiende que es "absolutamente inaceptable" que los países de la UE acojan menos migrantes que Jordania.

Costa recibió el lunes a EFE en su residencia oficial de Lisboa, dos días antes de la cumbre hispano-lusa que tendrá lugar en Valladolid.

A continuación, el texto íntegro de la entrevista.

P.- Su Gobierno es un ejemplo en España de cómo es posible una alternativa política de izquierdas. ¿Cómo explica ese éxito y qué diferencias ve con la situación de España?

R.- El éxito de esta solución política tuvo dos dimensiones. En primer lugar, por el ofrecimiento de los partidos, por el hecho de ser partidos diferentes, cada uno adherido a su propia identidad, sin obligarnos a aceptar lo que era solicitado por unos y otros, hemos sido capaces de tener un programa común que ha sido ejecutado a lo largo de estos tres años. Y eso se ha hecho con evoluciones, unas más amplias que lo previsto inicialmente, y por otro lado con el hecho de que los resultados económicos han demostrado el acierto de las políticas que hemos introducido. Por primera vez desde que comenzó el siglo y por segundo año consecutivo estamos creciendo por encima de la media europea, reducimos la tasa de desempleo del 12 % al 6,7 %, y hemos tenido los déficit mas bajos de la democracia, con saldos primarios positivos, que nos permitieron reducir nuestra deuda, y eso devolvió la confianza a los ciudadanos, a los agentes económicos, y por tanto los resultados han demostrado el éxito de la opción política.

P.- Y con las exigencias de Europa, especialmente lo que se refiere al déficit, ¿es posible cumplir con las políticas sociales y con un programa de izquierdas?

R.- La verdad es que nunca tuvimos déficits tan bajos, salimos del procedimiento de déficit excesivo, hemos ido reduciendo la deuda, y no obstante cumplimos todo el programa social que establecimos. Reponiendo los salarios, subiendo las pensiones, bajando el impuesto sobre el trabajo, aumentando todas las prestaciones sociales, creando nuevas medidas como los manuales escolares gratuitos, creando una nueva prestación social para la inclusión de personas con discapacidad, reponiendo más de 1.000 millones que habían sido cortados por el anterior Gobierno de la financiación del Servicio Nacional de Salud (SNS), teniendo más de 9.000 nuevos profesionales, entre médicos y enfermeros en el SNS, reponiendo la inversión en la recalificación de escuelas... La verdad es que conseguimos cumplir el programa cumpliendo también todos nuestros objetivos y nuestros compromisos como país.

P.- En España hay polémica con algunas medidas concretas como por ejemplo el impuesto a los bancos. ¿Es usted partidario de este impuesto?

R.- No voy a comentar cuestiones de política interna española. En Portugal tenemos un régimen tributario que también fue fijado, relativamente al sistema financiero, teniendo en cuenta la contribución que tienen que dar por el esfuerzo público que se hizo para el saneamiento del sistema financiero y su estabilización.

P.- ¿Es posible un eje Madrid-Lisboa para completar un eje París-Berlín para la construcción europea?

R.- Me parece fundamental, cada vez más, que se establezcan puntos que refuercen la idea de unión, de la Unión Europea. Hoy, afortunadamente, están superadas las grandes fracturas norte-sur, que fueron muy profundas hasta hace tres años, y que, ya sea en la forma como la recuperación de Grecia se produjo, como la de Portugal se produjo, ayudó a superar, y ahora con la recuperación de España así será también. Pero tenemos que evitar la apertura de una nueva fractura este-oeste, que será igualmente peligrosa. Y es verdad que en los debates del Consejo hay hoy una mayoría y un bloque bastante más amplio de que meramente el eje París-Berlín y que por el contrario reúne a jefes de Estado y de Gobierno de diferentes características, de diferentes geografías, pero reunidos en torno a valores europeos.

P.- ¿A quién le corresponde liderar la familia socialista en el Consejo?

R.- A nadie. la familia socialista integra varios primeros ministros, el de España, el de Suecia, el de Eslovaquia, el de Malta... Yo soy uno entre los varios primeros ministros socialistas.

P.- ¿Cómo calificaría el momento de las relaciones entre Portugal y España?

R.- Son buenas, España continúa siendo nuestro primer cliente y nuestro primer proveedor. Desde 2015 hasta ahora Portugal aumentó significativamente las exportaciones a todo el mundo, a Europa. Las exportaciones a España subieron el 20 %. En nuestras relaciones económicas con España, nosotros exportamos más a España de lo que a Francia y Alemania en conjunto. Hemos estado mejorando también nuestro peso en la economía española, somos ya el cuarto cliente de España. Hay muchas inversiones económicas muy importantes de España en Portugal y es importante desarrollar esa relación económica. Por otro lado, tenemos un trabajo en conjunto en el marco de la Unión Europea sobre temas en los que compartimos una visión común, sobre el próximo cuadro financiero plurianual en temas de política de cohesión y de política agrícola, la visión que tenemos sobre la reforma de unión económica y monetaria y una gran ambición que tiene que ser una prioridad en la relación entre nuestros países en los próximos años, que es tener una acción transfronteriza que ayude al desarrollo de cada expresión, simultáneamente, de las regiones más pobres de Portugal y España, cuando deben ser, como todas las regiones fronterizas de Europa, plataformas de refuerzo de las cooperaciones económicas y de construcción de una frontera ibérica.

P.- ¿Qué opina del independentismo catalán?

R.- Es una cuestión interna de España. Nosotros respetamos la soberanía constitucional y la unidad territorial de España.

P.- ¿Pero no cree que es un asunto europeo que trasciende a España?

R.- No, creo que es una cuestión interna de España que las autoridades españolas sabrán naturalmente gestionar en el marco democrático de su Constitución.

P.- Y la respuesta del Estado español, ¿qué le parece?

R.- No voy a comentar las cuestiones internas de España, de igual forma que no me gustaría que el presidente del Gobierno de España comentase cuestiones internas de la política portuguesa.

P.- ¿Qué opinión tiene de que haya políticos presos?

R.- España es un país democrático, un Estado de derecho, tiene su Constitución, tiene sus leyes, y nosotros confiamos internamente en las instituciones de la democracia española y por tanto no nos pronunciamos sobre el normal funcionamiento de las instituciones democráticas en España.

P.- ¿Cómo se explica la Constitución europea y que al mismo tiempo haya personas fugadas de la Justicia española que están en un país comunitario, como Bélgica? ¿No cree que es un cierto fracaso de la Unión Europea?

R.- La Unión Europea da libertad de circulación y simultáneamente procura garantizar la seguridad con un conjunto de instrumentos, desde luego la orden de detención europea, que es aplicable a cierta tipología de delitos. Y dentro de ese marco, cada Estado aplica las medidas de una orden de detención europea. En este caso concreto, aquello que la justicia alemana entendió es que no se daban las condiciones para que hubiese ejecución de la orden judicial que había sido emitida.

P.- ¿Habrá brexit? ¿Qué consecuencias tendrá el brexit?

R.- El brexit existe desde hace mucho tiempo para Europa y para el Reino Unido. Lo que tenemos que asegurar es que en primer lugar exista de forma ordenada. A través de una negociación, de un acuerdo de salida, que no pille a nadie por sorpresa a partir del próximo 29 de marzo y que, por el contrario, podamos tener una salida ordenada del Reino Unido. En segundo lugar, que tengamos una relación futura que esté a la altura de la vecindad, la proximidad que compartimos dentro de los limites europeos, y de tener una alianza desde el punto de vista militar, desde el punto de vista político, muy sólida. Tenemos que mantener esto con el Reino Unido.

P.- Hoy el presidente del Gobierno español estuvo en Marruecos y habló de un Mundial a tres bandas, Portugal-España-Marruecos para 2030. ¿Portugal está de acuerdo en compartir el Mundial de 2030?

R.- Es una idea incierta que nunca nos ha sido oficialmente planteada. Cuando lo sea, tendremos naturalmente que estudiarla y evaluarla. Tendremos que verla con nuestra Federación Portuguesa de Fútbol (FPF) y evaluarla en el marco de la FIFA, y verla con otros partidos políticos en Portugal. Si hay un consenso para que se pueda asumir un compromiso de estos que naturalmente es prestigioso, puede ser provechoso pero también es caro. Y siendo un compromiso a tan largo plazo pedimos que haya una evaluación amplia, también con la oposición aquí en Portugal. Pero no voy a anticipar cuestiones que hasta ahora no nos han sido oficialmente planteadas.

P.- ¿Pero tenían información previa de que se iba a hacer la propuesta?

R.- Oficialmente no nos ha sido planteada la cuestión.

P.- ¿Y a nivel personal considera que sería una buena propuesta para integrar Marruecos y España, sur de Europa y norte de África?

R.- La relación entre Portugal, España y Marruecos tiene una importancia estratégica enorme y un gran potencial para dinamizar uno de los grandes desafíos de este siglo, el diálogo entre el continente europeo y el continente africano. Desde ese punto de vista no tengo la menor de las dudas sobre la importancia de fortalecer la relación triangular de nuestros países. En cuanto a las formas concretas en cómo se va a traducir esa triangulación, hay varias formas de hacerlo y seguro que hablando a tres encontraremos formas de darles expresión y llevarlas a la práctica. Por ejemplo, tenemos contratado con el Gobierno de Marruecos la construcción de un cable submarino para la interconexión eléctrica que es muy importante en este momento para que podamos exportar el exceso de energía que producimos. En el futuro seguramente será también una gran oportunidad de poder aprovechar el enorme potencial de energía solar que tiene Marruecos y reforzar las interconexiones de Portugal con España. Esperamos también del conjunto de la Península con Francia, esperamos también contribuir a mejorar el índice energético de la Unión Europea.

P.- ¿La elección de Jair Bolsonaro puede cambiar las relaciones entre Portugal y Brasil? ¿Ustedes aquí lo ven con cierta preocupación?

R.- Portugal y Brasil tienen una relación única que nunca varió ni con el cambio de régimen político y mucho menos con el cambio de Gobierno en Portugal o de presidente en Brasil. Tuvimos una larga dictadura que no dejó de tener relaciones de gran proximidad con la democracia brasileña. Tuvimos dos dictaduras que tuvieron una relación próxima. Nosotros felizmente recuperamos la democracia más pronto y no dejamos de mantener una excelente relación con Brasil que todavía estaba en dictadura. En estos años de democracia en los dos países hemos tenido una relación siempre excelente. Sólo en los últimos años, con todos los presidentes de Brasil, desde Fernando Henrique al presidente Lula, a la presidenta Dilma y el presidente Temer, la relación ha sido excelente. Por tanto, independientemente de quien gobierne Portugal o quien presida Brasil la relación entre nuestros países es una relación que está unida en la historia, a partir de la lengua y de la intensidad de las relaciones culturales, económicas y familiares que existen entre nuestros países.

P.- Se cumplen ahora tres años de mandato de este Gobierno. ¿Cuál es la asignatura pendiente de António Costa? ¿Hay alguno de los problemas que le quite el sueño especialmente?

R.- Cuando me presenté al liderazgo del Partido Socialista en 2014 presenté una agenda para la década y por tanto estamos todavía en la mitad de esa etapa. En este momento en esta legislatura tenemos un presupuesto que está en vías de ser aprobado para ejecutar, un conjunto de políticas en el área de cohesión para concretar, una enorme producción en materia de accesos al transporte público para ejecutar. Tenemos una situación muy difícil en Europa sobre el próximo plan financiero plurianual. Tenemos que desarrollar en los próximos meses con el Gobierno de España los trabajos para tener una estrategia transfronteriza para presentar en Bruselas y tenemos que proseguir los debates en la Unión Europea sobre la forma de la unión económica y monetaria. Internamente tenemos un conjunto de legislación pendiente en la Asamblea de la República, por tanto tenemos todavía mucho trabajo por delante antes de llegar a las elecciones. Todos esos (problemas) los quiero resolver.

P.- Usted ha dicho alguna vez que la 'geringonça' daba para ser amigos, pero no para ser un matrimonio. ¿Volvería a intentar una pareja de hecho con sus socios si gana las elecciones?

R.- El éxito de esta solución y lo que ha dado estabilidad es el hecho de haber conseguido tener una relación no competitiva entre nosotros, en la que ninguno quiso ocupar el espacio político del otro y cada uno supo respetar la identidad de cada uno. Yo no le voy a decir al Partido Comunista que pase a ser defensor de la participación de la OTAN y el Partido Comunista no me exige salir de la OTAN. Yo no le voy a decir al Bloque de Izquierda que defienda el tratado presupuestario como el Bloque de Izquierda sabe que no nos puede exigir que incumplamos el tratado presupuestario. Y por eso podemos tener nuestro compromiso en función del grado de convergencia que tenemos. No vale la pena estropear la amistad con la perspectiva de tener una relación que pueda no tener futuro. si la vida política refuerza la proximidad programática entre todos, excelente, podremos tener una relación más próxima. En caso contrario, creo que debemos mantener lo que ha funcionado sin querer dar pasos mayores de lo que aquello que después podemos soportar creando una situación de inestabilidad que sería extremadamente negativa para el país. Una de las grandes victorias de esta solución política fue partir de una situación que nadie creía que iba a durar más de seis meses y que ahora ya nadie cree que no va a durar los cuatro años de esta legislatura. Por nuestra parte estamos abiertos a la continuidad de una solución que ha probado funcionar bien y ha dado buenos resultados y que no vale la pena cambiar.

P.- Portugal ahora está de moda, están recibiendo mucho turismo y mucha inversión extranjera, pero hay una parte de la sociedad portuguesa que sigue protestando en la calle, la conflictividad laboral es alta y hay casi un 10 % de trabajadores que aun teniendo empleo están en situación de pobreza. ¿Qué le diría el primer ministro a esos trabajadores?

R.- La conflictividad social forma parte de la vida política y democrática. Tenemos que habituarnos a vivir con esa conflictividad incluso cuando a lo largo de los últimos tres años hemos resuelto muchas de esas contestaciones. Aquello que digo relativamente a los trabajadores es que nuestra prioridad es precisamente el combate a la pobreza. El salario mínimo nacional subió a lo largo de estos tres años un 15 % y llegaremos al final de la legislatura con un aumento próximo al 20 %. Por tanto, esa tasa de 10 % de trabajadores bajo el umbral de pobreza que viven en esta legislatura seguramente será muy reducida al final de esta legislatura. Todas las prestaciones sociales deben ser aumentadas y con el foco en el combate a la pobreza. La prioridad que tenemos en esta legislatura es el combate a la pobreza de los ancianos y de los niños. Por eso el gran aumento que hubo del bono de familia, que es la prestación que apoya a los niños, y la mejora del complemento solidario para ancianos, que es la prestación que apoya a los ancianos más pobres. Ahora, tenemos que entender que después de muchos años de una crisis muy profunda donde las familias sufrieron brutalmente, la esperanza que tienen es que todo se resuelva de inmediato y sea posible de un día para otro transformar radicalmente sus condiciones de vida. Tenemos que proseguir esta trayectoria de recuperación de rentas, de crecimiento económico y creación de empleo asegurando simultáneamente que tenemos un déficit cada vez menor que nos permite ir reduciendo la deuda y que eso exonera el futuro, y creando condiciones para hacer irreversible todo lo que hemos conseguido reconquistar a lo largo de estos tres años. Aquello que nadie nos perdonaría sería que, si Europa en el futuro fuese alcanzada por una nueva crisis, que volvamos a estar desprotegidos como estábamos cuando la crisis nos alcanzó en 2008. Por eso tenemos que continuar la trayectoria de recuperación de rentas, de creación de condiciones para la inversión, pero sin perder la seguridad de que en caso de una crisis externa estamos protegidos de esa tempestad y que no tendremos que volver a recortar lo que ahora restablecemos, por el contrario, que aquello que tenemos ahora es irreversible.

P.- Hay una gran transformación en el país y en ciudades como Lisboa y Oporto, pero hay también un proceso de gentrificación, porque los extranjeros están ocupando el centro de la ciudad y los lisboetas se están viendo obligados a dejar sus casas y salir fuera. ¿Cómo piensa el Gobierno frenar este fenómeno?

R.- Este fenómeno surgió muy rápido. Fui elegido alcalde de Lisboa en 2007. En aquel momento el centro de Lisboa estaba completamente abandonado, muchos edificios necesitaban ser rehabilitados, estábamos en una enorme crisis económica y financiera, y efectivamente hubo que hacer un gran esfuerzo para colocar a Lisboa en el centro de las atenciones. Hoy algunos dirán que hay demasiados turistas. Bueno, si comparamos el número de turistas que hay en Lisboa con el número de turistas que hay en cualquier gran ciudad española entendemos el enorme potencial de crecimiento que todavía tiene Portugal y que debe continuar promocionando internacionalmente para continuar atrayendo turismo. La clave no está en limitar el turismo, lo que es esencial es tener una nueva generación de políticas de vivienda. Las políticas públicas de vivienda fueron interrumpidas en Portugal a finales de los 90 cuando fueron erradicadas las chabolas. Eso fue un error enorme, porque no hay ningún país europeo desarrollado donde no sean necesarias políticas públicas de vivienda que respondan a la necesidad de la clase media. Por eso tenemos pendiente en el Parlamento un conjunto de medidas para promover el alquiler accesible para la clase media y en particular para las nuevas generaciones, que necesitan un espacio en el que poder construir su propia vida. Es de los grandes desafíos que todavía tenemos por delante en esta legislatura y que espero que consigamos encontrar una mayoría en la Asamblea de la República para aprobar esa legislación.

P.- ¿Le parece que Europa está tratando bien a los inmigrantes y a los refugiados que intentan llegar?

R.- Creo que Europa ha tenido una respuesta bastante asimétrica. En un primer momento la respuesta fue difícil porque fue una avalancha de personas que surgió súbitamente y fue muy difícil ofrecer una respuesta articulada. Creo que hoy tenemos mecanismos articulados aunque sea un tema que divida profundamente a Europa. Creo que es fundamental restablecer esa unidad para que Europa esté a la altura de sus valores. Más que una unión aduanera, más que un mercado único, más que una moneda única, Europa es una comunidad de valores. Y ese comunidad de valores es lo que nos diferencia a escala global. Cuando Europa pierde su identidad de valores, se pierde como Europa. Por eso tenemos que ser capaces de responder a esta situación. Primero combatiendo la mentira, que alimenta mucho de ese discurso populista, y llamando la atención hacia aquello que es la realidad. Sólo Jordania en solitario ya ha recibido tantos refugiados como toda Europa en conjunto. No es aceptable decirle al mundo que 28 países de la zona económica mas fuerte y dinámica del mundo no tienen capacidad de acoger al menos el número de refugiados que Jordania ha acogido. Esto es absolutamente inaceptable y Europa tiene que saber asumir sus responsabilidades internacionales.

P.- ¿Por qué Portugal hasta ahora ha recibido tan pocos refugiados?

R.- Ofrecimos a la UE una cuota suplementaria bastante superior a la que nos fue fijada. Recibimos a todos los que la UE nos tenía que colocar. Nosotros mismos hemos desarrollado iniciativas bilaterales con Egipto y con Grecia para recolocar en Portugal refugiados que están en esos países. Hemos entrado, junto con Francia y España, en todos los compromisos que a lo largo de este verano fueron tomados para recibir a los refugiados de los barcos de rescate humanitario, pero basta con hablar con los refugiados en cualquier campo en el que se encuentren y sabemos que su objetivo es ir a Alemania. Alemania sola no puede soportar todo este esfuerzo, pero Alemania es hoy indiscutiblemente el gran polo de atracción de los migrantes que buscan Europa. Tenemos que encontrar un sistema eficaz de recolocación dentro de la UE que permita que los refugiados encuentren también en Portugal expectativas de integración y realización personal como aquellas que creen que pueden encontrar en Alemania. Y Portugal necesita reforzar su colocación de residentes en Portugal, necesita reforzar los recursos humanos en las más diversas áreas, desde los trabajadores no cualificados de trabajo agrícola, personas altamente cualificadas en la industria y la universidad. Somos un país abierto y hemos buscado atraer inmigrantes a Portugal. No queremos sólo turistas, queremos personas que vengan a vivir y a trabajar y a invertir en Portugal.

P.- ¿Portugal aspira a convertirse en un puente entre Europa y África por su pasado colonial y su situación geográfica?

R.- Portugal históricamente es un puente entre el continente europeo, África y el espacio iberoamericano y lo continuaremos siendo. Ha sido nuestra expresión histórica en los últimos 600 años y ahora ya es tarde para cambiar de vocación.

P.- El AVE Lisboa-Madrid, ¿para cuándo?

R.- Ese es un tema tabú en Portugal.

P.- ¿Por qué?

R.- Es un tema muy fracturante y muy politizado, no hay consenso. Creo que tenemos que dar tiempo al tiempo para que la inserción de Portugal en la red de alta velocidad en la Península Ibérica se haga realidad y no necesariamente en esa conexión de Lisboa-Madrid, tal vez por otros caminos a los que necesitamos llegar mas deprisa, pero seguramente no sea en esta legislatura. Dudo que sea en la próxima. En Portugal el debate sobre los grandes inversiones publicas como el aeropuerto de Lisboa o la alta velocidad fue muy afectado por la coincidencia de la grave crisis económica internacional de 2008. El proceso de rescate fue muy duro y traumático y se confundieron mucho causas y consecuencias. Es necesario acabar el trabajo de recuperación económica y dejar que el país se consolide, y generar un nuevo consenso en todo el plan nacional de inversiones que estamos debatiendo para los próximos siete años. Después ya habrá tiempo para retomar ese debate en el futuro.

Fernando Garea y Mar Marín