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El impacto ambiental y el acceso a las energías renovables y la digitalización son dos de los grandes desafíos para la industria europea del cemento, que centrarán los debates de la asamblea que el sector celebra esta semana.

Así lo explicó a EFE el portugués Gonçalo Salazar Leite, que preside la asociación europea del cemento, Cembureau, organismo que funciona como portavoz de la industria con la Unión Europea (UE) y que celebra su asamblea general en Madrid a partir de este jueves.

En esta reunión, que se extenderá hasta el sábado, habrá una intervención en vídeo del comisario europeo de Acción Climática y Energía, Miguel Arias Cañete, y participarán también representantes de empresas como Siemens, SAP o Telefónica.

El impacto ambiental y el acceso a las energías renovables centrará una de las sesiones temáticas de la asamblea, en un momento en el que la industria afronta el desafío de la descarbonización tras el Acuerdo de París.

"El compromiso con la descarbonización ya viene de atrás. La industria europea del cemento tiene una hoja de ruta con la perspectiva de reducir un 80 % las emisiones de carbono hasta 2050", señaló Salazar Leite, que añadió que esta cifra es "compatible" con las metas de París.

Para cumplir la meta y que el sector siga siendo competitivo, "el marco regulatorio de Europa tiene que viabilizarlo", insistió el presidente de Cembureau, que explicó que la industria europea utiliza de media un 43 % de combustibles no fósiles, derivados de residuos, porcentaje que "fácilmente" podría llegar al 65 %.

"Si fuera hasta el 65 % significaría en la práctica evitar 20 millones de toneladas de emisiones más por año y los Estados europeos ahorrarían 12.000 millones de euros, al no invertir en incineradores para quemar esos residuos", dijo.

Otro de los temas a debate en la asamblea será la agenda digital y la inversión en innovación para que la industria del cemento siga siendo competitiva.

Esta industria "acompañó las tres primeras revoluciones industriales anteriores", recordó Salazar Leite, que considera que, por ello, es un "actor indispensable" para que toda la industria europea, no sólo la del cemento, transite hacia una digitalización integrada.

A pesar de que está en la "cima del desarrollo", la industria europea del cemento cuenta con dos desventajas frente a otras regiones, según el máximo responsable de Cembureau: el alto coste de la energía y la obligación -"que respetaremos", insiste- de reducir las emisiones de carbono.

"No queremos ser dependientes de importaciones de otros países, queremos mantener esta industria en Europa por el valor que genera, que es muy local", concluyó.

La industria del cemento genera directamente en toda la Unión Europea 400.000 puestos de trabajo y 20.000 millones de euros de valor añadido, y de forma indirecta, más de un millón de empleos y 60.000 millones de euros, según datos de Cembureau.

La organización aglutina a 29 miembros -Noruega, Suiza, Turquía y todos los países de la UE excepto Malta y Eslovaquia-, así como tres asociados.

Paula Fernández