EFELisboa

La Fura dels Baus ha sido y es, desde su creación y a nivel teatral, un "espejo" de la sociedad catalana por el hecho de tener "ideologías muy contrastadas" que se manifiestan incluso en cuestiones no artísticas, según Miki Espuma, miembro fundador del grupo.

Espuma, en declaraciones a Efe en Lisboa durante la preparación de un nuevo espectáculo exclusivo para Portugal, afirmó que esas divergencias se ven también cuando debaten en el seno de la agrupación de cuestiones como el 'procés', frente al cual sus compañeros tiene opiniones muy diferentes.

"Siempre que he defendido la actitud de La Fura en el 'procés' digo que somos igual que Cataluña: somos muchos y cada uno piensa de forma muy distinta", explicó Espuma, que asegura que hay "de todo" en el seno del grupo, lo que simboliza a la perfección el estado de esa comunidad autónoma en la actualidad.

"Yo puedo pensar que Cataluña tendría que ser un país diferente y estar trabajando al lado de una cantante que cree que no, que deberíamos ser el mismo país", explicó.

Asimismo, defendió que la compañía teatral no se ha visto afectada de ninguna manera, al ser una marca "suficientemente internacional" para estar por encima del asunto.

Espuma (Barcelona, 1959) destacó que la confrontación política dentro de la compañía a lo largo de los años los ha llevado a debates artísticos para crear nuevos proyectos, aunque en su mundo también se enfrentan a un conservadurismo creativo por un "miedo económico".

"Y eso es terrible no solo para teatro, sino para el arte en general y para la vida misma", añadió.

Se trata de un temor muy "mediatizado" del siglo XXI que, afirma, lo convierte todo en egoísmo y la búsqueda de ganancias personales: "Cuando luchas por tu capital, luchas por algo terriblemente gris", agregó.

Después de casi cuarenta años al frente de La Fura, en los que ha vivido grandes periodos de éxito e incluso ruinas económicas (que siempre llegaron "por sorpresa"), sostuvo que ha aprendido a "quitarle importancia a las cosas", especialmente a medida que se acerca a la edad de 60 años.

"Estoy dispuesto a aconsejar al público que se arruine un par de veces en la vida, porque es muy ilustrativo y creativo", aseveró.

Su objetivo, encima y detrás de los escenarios, sigue siendo el mismo: "Que la gente se quede boquiabierta y no olviden jamás al artista".