EFELisboa

Las selecciones de Portugal y Marruecos, que se enfrentarán este miércoles en Moscú dentro de la segunda jornada del grupo B del Mundial de Rusia, solo se han visto las caras una vez en un terreno de juego, en un partido que marcó una época en el fútbol luso.

El único precedente hasta la fecha entre ambos equipos tuvo lugar en el Mundial de México 86, cuando Marruecos dio la sorpresa y se impuso a Portugal por 3-1 en el último partido de la fase de grupos.

Portugal, que participaba por primera vez en un Mundial desde Inglaterra 66, llegaba al choque con Marruecos tras vencer precisamente a Inglaterra y perder contra Polonia.

Los lusos, con una generación encabezada por Paulo Futre, solo tenían que empatar con la selección africana para certificar su pase a octavos de final.

Sin embargo, un doblete de Abdelrazzak Khairi y un tanto de Abdelkarim Krimau, sorprendieron a Portugal, que únicamente pudo maquillar el marcador gracias a un gol de Diamantino.

La derrota dejó a la selección de las "quinas" fuera del torneo y clasificó a Marruecos para los octavos de final, en lo que se convirtió en un hito para el fútbol africano.

El contexto de ese encuentro estuvo marcado por el "Caso Saltillo", un escándalo que envolvió la participación de la selección portuguesa en el torneo por las discrepancias entre el cuerpo técnico, la federación y los jugadores.

Llamado así por la ciudad en la que Portugal decidió concentrarse durante México 86, el "caso Saltillo" comenzó a forjarse cuando el seleccionador luso, José Torres, dejó fuera de la lista de convocados al defensa del Benfica António Veloso, quien supuestamente había dado positivo en un control antidopaje.

Aunque el contraanálisis rechazó el positivo, Veloso se perdió el Mundial y la tensión en la concentración lusa siguió creciendo por la caótica organización de la Federación Portuguesa de Fútbol.

En primer lugar, los jugadores se quejaron del viaje que les llevó hasta México, que les obligó a hacer escala en Fráncfort, Dallas y dos ciudades mexicanas antes de llegar a Saltillo, donde finalmente quedarían concentrados.

Un campo de entrenamiento en cuesta y la falta de partidos de preparación hicieron aumentar aún más la tensión, que acabó por estallar con una huelga por parte de algunos jugadores, que también pidieron remuneración por hacer publicidad de las marcas que tenían contratos con la federación.

En medio de esta atmósfera, Portugal se impuso por 1-0 a Inglaterra en su debut en México 86, gracias a un tanto de Carlos Manuel.

Sin embargo, en el segundo partido las "quinas" perdieron contra Polonia (1-0) y la clasificación quedó pendiente del último encuentro, contra Marruecos.

La selección africana, entonces dirigida por el brasileño José Faría, había empatado sus dos primeros partidos, pero goleó a Portugal en el tercero exhibiendo un fútbol alegre, comandada por Aziz Bouderbala en el centro del campo.

El triunfo supuso un antes y un después en la selección portuguesa, que viviría un cambio generacional y estructural tras México 86.

Para Marruecos, el 3-1 a Portugal significó su primera victoria en un Mundial y convertirse en la primera selección africana en liderar un grupo en la Copa del Mundo.

El periplo de Marruecos en México 86 terminaría en los octavos de final, cuando un gol del alemán Lothar Matthaus en los últimos minutos del partido apartó a los africanos del sueño mundialista.