EFELisboa

El Gobierno portugués admitió que el Novo Banco, entidad heredera del quebrado Banco Espírito Santo (BES), puede provocar más costes al Estado portugués, que ya inyectó 3.900 millones de euros en la entidad en 2014.

"Existe la posibilidad. No vale la pena que intentemos esconderlo", dijo hoy el secretario de Estado de Finanzas, Ricardo Mourinho Félix, tras ser cuestionado durante una audición en el Parlamento.

Mourinho Félix señaló que esa posibilidad existe desde que en agosto de 2014 se intervino el Banco Espírito Santo (BES, cuyos activos saneados dieron lugar al Novo Banco), ya que "cuando se ejecuta la resolución de un banco hay un conjunto de riesgos de litigio que nacen en ese momento".

Esos riesgos proceden de los procesos judiciales que se iniciaron contra el BES y que heredó el Novo Banco, que tuvo que asumir el Estado luso para poder cerrar la venta de la entidad al fondo estadounidense Lone Star.

También presente en la audición, el ministro de Finanzas, Mário Centeno, señaló que la resolución del BES "significó para Portugal y el sistema financiero portugués hasta el momento de la venta del banco un riesgo que pesó centenas de millones de euros en la financiación" del país.

"Lo que hay que hacer es minimizar los riesgos y su materialización en el erario público", aseveró.

El Novo Banco fue creado en agosto de 2014 con los activos "saludables" del BES y, en el momento de su nacimiento, fue recapitalizado con un crédito público de 3.900 millones y otros 1.000 millones procedentes del resto de entidades lusas.

El pasado octubre fue cerrada la venta del 75 % de la entidad a Lone Star, que se comprometió a recapitalizarla con 1.000 millones de euros.

No obstante, el acuerdo prevé que el Fondo de Resolución -organismo público que mantiene en sus manos el 25 % del capital y que se financia con aportaciones de todos los bancos lusos- pueda tener que inyectar más capital en la entidad en un futuro.