EFELisboa

El presidente de la energética portuguesa EDP, António Mexia, implicado como sospechoso en un caso de corrupción que investiga hechos desarrollados en la compañía durante la pasada década, aseguró hoy en rueda de prensa que la empresa "no recibió ningún beneficio" del Estado.

En su primera aparición desde que el pasado viernes se conociera su implicación en la investigación de la Fiscalía portuguesa, Mexia afirmó que tanto EDP como el Estado luso -accionista hasta que se privatizó en 2011- cumplieron la ley, y que este proceso, que es "antiguo", ya ha sido "esclarecido" por la Comisión Europea (CE).

El administrador de EDP está en el punto de mira de la Justicia junto al presidente de la filial EDP Renovables (con sede en España), João Manso Neto, por presunta corrupción al implementar una medida que compensa económicamente la rescisión anticipada de contratos de adquisición de energía.

La investigación, en la que están en causa delitos de corrupción activa y pasiva y de participación económica en negocio, también afecta a otro de los grandes grupos energéticos lusos, Redes Energéticas Nacionales (REN), y a la consultora The Boston Consulting Group.

Según apuntó Mexia hoy en rueda de prensa, la CE, al igual que el Parlamento portugués y varios gobiernos nacionales, ya ha revisado la implementación de esa medida y ha concluido que la "metodología" utilizada por los responsables de EDP "fue adecuada y resultó en un precio de mercado justo".

"La compensación de EDP no involucró ninguna compensación del Estado. Esto queda claro para la Comisión Europea", insistió el presidente de la compañía, quien remarcó que la existencia de "una eventual corrupción tiene que ver con la existencia de beneficios" que negó en varias ocasiones.

Mexia también fue enfático al asegurar que quienes tomaron las decisiones relativas a esta implementación actuaron por mandato de "decisiones colegiadas y aprobadas en los órganos competentes" de EDP, excluyendo así que se haya tratado de iniciativas individuales.

El presidente de EDP rechazó la posibilidad de dimitir por las sospechas sobre él y el funcionamiento de la compañía, que perdió un 2,25 % este lunes en la bolsa de Lisboa, algo que achacó a una "casualidad" aunque, admitió, "a los mercados no les gusta la incertidumbre".

Energías de Portugal (EDP) es una de las mayores empresas del país, con cerca de 11.900 trabajadores y filiales en España, Brasil y Estados Unidos.