EFELisboa

La economía de Portugal creció en 2017 un 2,7 %, cifra que supera en nueve décimas las previsiones del Gobierno para ese año y en dos las del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según los datos provisionales publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE) luso, el crecimiento durante el año pasado es un punto y tres décimas superior al registrado en 2016, algo que se explica por el efecto de la demanda interna y "la aceleración de la inversión".

Desde el año 2000, la economía portuguesa no crecía a un ritmo tan elevado, subraya hoy la prensa especializada, un aspecto sobre el que el organismo de estadística dará más información cuando publique los datos definitivos a finales de este mes.

Junto al resultado anual, el INE también desveló que el PIB luso creció durante el cuarto trimestre de 2017 un 2,4 % en comparación con el mismo periodo del año anterior.

A ello contribuyeron, precisamente, los incrementos en la demanda externa, así como una "aceleración en las exportaciones" y la "desaceleración de las importaciones".

El dato de 2017 desvelado por el INE supera las expectativas del Gobierno portugués, que esperaba un avance de la economía del 1,8 % para el año, pero también las de organismos internacionales.

Es el caso del Fondo Monetario Internacional, que ya el pasado septiembre actualizó sus proyecciones y estimó que el PIB luso, fuertemente impulsado por las exportaciones, cerraría 2017 con un avance del 2,5 %.

Por su parte, la Comisión Europea (CE) preveía un avance más modesto que el propio Ejecutivo, del 1,7 %.

Después de tres años consecutivos de recesión entre 2011 y 2013 -coincidiendo con la crisis y la petición de rescate financiero-, la economía portuguesa creció un 0,9 % en 2014 y un 1,6 % en 2015.

Para 2018, el Gobierno prevé un crecimiento del 2,2 %.