EFELisboa

Justificó la agresión a una mujer por adúltera y ve "excesivo" poner una pulsera electrónica a un hombre que amenazó con asesinar a su pareja machete en mano. Es el juez Joaquim Neto de Moura, convertido en la encarnación de los fallos de la Justicia para proteger a mujeres amenazadas en Portugal.

El controvertido juez, que se hizo célebre a finales de 2017 cuando la prensa empezó a publicar sus sentencias sobre violencia machista, ha puesto el foco sobre la magistratura con su último parecer, esta vez sobre pulseras electrónicas, conocido el lunes.

El caso se remonta a octubre, cuando Neto de Moura retiró esta medida de control a un hombre que fue condenado en primera instancia a llevarla por haber reventado el tímpano de su pareja de un puñetazo y amenazar, machete en mano, con matarla a ella y a su hijo.

Considera el magistrado que se trata de una pena "severa" y "excesiva", y destaca que no se contaba con el "consentimiento" del acusado para usar pulsera electrónica, algo que exige la ley lusa, pero que puede dispensarse si los jueces entienden que el caso es extremadamente grave.

Neto de Moura apunta que no está justificado adecuadamente que ésta sea una situación extrema, y además de retirar la pulsera redujo de tres a un año la prohibición del acusado de acercarse a su expareja, que permanece escondida y en "pánico", según dijo a periodistas su abogado, Álvaro Moreira.

La sentencia, una más de las que periódicamente se conocen del polémico juez, ha levantado una oleada de indignación que esta vez se extiende a todo el sistema judicial, bajo lupa desde principios de este mes.

Entonces, un hombre asesinó a su hija de dos años para vengarse de su expareja y también acabó con la vida de su suegra antes de suicidarse; había sido denunciado por su excompañera por amenazas, pero la queja acabó archivada.

El caso de la pulsera ha desatado las críticas hacia la Justicia de una sociedad hastiada por los asesinatos machistas, que suman once en lo que va de año, más de un tercio de las víctimas totales de 2018.

La alarma procede incluso del Grupo de expertos del Consejo de Europa contra la violencia hacia las mujeres y la violencia doméstica (Grevio), que en su informe sobre Portugal, publicado en enero, dijo que las condenas son "extremadamente bajas".

"De un promedio anual de 27.000 denuncias de violencia doméstica, menos del 7 % de los casos acaban en condena", un resultado "muy pobre para casos donde el autor es siempre conocido", afirmaron los peritos.

Neto de Moura, apuntan expertos, es la punta del iceberg.

"Él es parte de un problema un poco más general", apunta a Efe Inês Ferreira Leite, profesora de derecho penal en la Universidad de Lisboa y miembro de la asociación feminista Capazes.

"Tenemos un problema que es de todo el sistema judicial, no es solo del juez, tiene que ver con el hecho de tener aún una visión muy estereotipada de la violencia doméstica y de la mujer, de partir muchas veces de la desconfianza, de no creer a la víctima, de no conseguir aún un buen funcionamiento de las medidas de protección", enumera.

Para esta experta, el sistema judicial actual genera "una sensación de no valer la pena, porque el proceso es muy largo, porque las cosas acaban por no funcionar con la rapidez que la víctima pretende", algo que ha vuelto a quedar de manifiesto con la retirada de la pulsera electrónica a alguien ya condenado.

"El sistema aquí falló, de hecho, en garantizar la mínima seguridad", asegura Ferreira Leite, quien afirma que en la magistratura hay una "reflexión" sobre cómo abordan estos casos desde el año pasado.

Neto de Moura ha recibido este mes una "advertencia" por parte del Consejo Superior de la Magistratura por aquella sentencia de 2016 que le lanzó a la fama en Portugal, en la que justificó la agresión a una mujer por haber sido esta infiel a su marido.

"El adulterio de la mujer es un gravísimo atentado a la honra y dignidad del hombre", valoró entonces.

Cynthia de Benito