EFELisboa

El Gobierno de Portugal prevé que será necesario inyectar en los próximos dos años 1.000 millones de euros adicionales al Novo Banco, que recibirá en 2019 unos 1.149 millones tras haber presentado pérdidas cuantiosas durante el pasado ejercicio.

Así queda recogido en el Programa de Estabilidad 2019-2023, presentado hoy en Lisboa, que será enviado a la Comisión Europea en los próximos días.

En el documento, el Gobierno apunta que se estima inyectar 600 millones de euros en 2020 al banco y otros 400 en 2021, con lo que el aporte total que recibiría en este trienio excedería los 2.100 millones de euros.

El nuevo aporte de capital se conoce después de que a principios de este año la entidad anunciase pérdidas de 1.412,6 millones de euros, que le llevaron a solicitar una inyección de capital de 1.149 millones.

Dicha inyección procederá del Fondo de Resolución, el organismo público a través del cual el Estado portugués posee el 25 % del capital.

Este organismo está financiado con aportaciones del resto de bancos portugueses, pero cuando no tiene capital suficiente para hacer frente a las inyecciones puede pedir préstamos al Estado, que pueden ascender a un máximo anual de 850 millones de euros.

El anuncio de que necesitaba 1.149 millones generó polémica entre la opinión pública y el Gobierno anunció en marzo que pediría una auditoría para examinar el proceso de concesión de los créditos incluidos en el mecanismo de capital contingente, instrumento a través del cual la entidad puede solicitar las inyecciones de capital.

El año pasado, el Novo Banco ya solicitó una inyección de 791,7 millones de euros, de los cuales 430 procedieron de un préstamo del Estado.

El Novo Banco, entidad heredera del quebrado Banco Espírito Santo (BES), fue creado en agosto de 2014 con los activos "saludables" del BES y, en el momento de su nacimiento, fue recapitalizado con un crédito público de 3.900 millones y otros 1.000 millones procedentes del resto de entidades lusas.

En 2017, el 75 % de la entidad fue vendida al fondo estadounidense Lone Star y el 25 % quedó en manos del Fondo de Resolución, organismo que gestiona el Banco de Portugal.

El acuerdo de venta preveía que el Fondo de Resolución pudiese tener que compensar al Novo Banco para hacer frente a las pérdidas derivadas de los activos problemáticos de la entidad a través del llamado mecanismo de capital contingente, en un máximo de 3.890 millones.

Este mecanismo es activado cuando el valor de esos activos baja de un determinado nivel o cuando los ratios del banco se puedan ver afectados.