Managua, 16 feb (EFE)- El escritor y exvicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez afirmó este sábado que la estrategia de Daniel Ortega, de dialogar con la Organización de Estados Americanos (OEA) para que el país salga de la crisis, sin ofrecer adelanto de elecciones ni garantías de libertades públicas, "es estar contra la realidad".

"Hablar de elecciones en los plazos que están fijados (2021), no hablar de sacar a los presos y no garantizar las libertades públicas, es estar contra la realidad", dijo Ramírez a Efe.

Tanto Ortega como la Secretaría General de la OEA confirmaron ayer viernes el inicio de las conversaciones sobre la situación de Nicaragua, que atraviesa una profunda crisis sociopolítica, que desde abril ha dejado cientos de personas muertas, presas o desaparecidas, miles heridas y decenas de miles en el exilio, en el marco de las protestas contra el presidente.

El Ejecutivo y la Secretaría General de la OEA emitieron ayer sendos comunicados en los que confirman las negociaciones, con Ortega comprometiéndose nuevamente a realizar cambios en el sistema electoral, y sosteniendo que no habrá adelanto de elecciones, la salida a la crisis más recomendada por actores nacionales e internacionales.

El escritor, quien fue vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990, con Ortega también en la Presidencia, se mostró intrigado con el hecho de que el Gobierno nicaragüense llamó a la Secretaría General de le OEA para iniciar un diálogo sin garantías.

"Lo que me llama la atención es que la llegada del representante del secretario general (jefe de gabinete, Gonzalo Koncke), Luis Almagro, se dio por iniciativa del Gobierno de Nicaragua, y eso abre muchas expectativas, que se cierran cuando el Gobierno dice no al adelanto de las elecciones, no a liberar a los presos, es un no rotundo, eso me desconcierta, para qué los llama si les va a decir que no", dijo el exvicepresidente.

Un diálogo nacional entre diversos sectores de la sociedad nicaragüense y Ortega, para superar la crisis, fue iniciado en mayo pasado con la mediación de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, pero fracasó debido a que el Gobierno no cesó en la captura de líderes manifestantes y ataques armados contra poblaciones que le adversan, según un Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).

El Premio Cervantes 2017 sostuvo que Ortega probablemente sigue una estrategia equivocada, si lo que pretende es ganar tiempo para mantenerse en el poder.

"La estrategia equivocada es seguir ganando tiempo, seguir navegando como que las aguas fueran mansas, decir que el tiempo aguanta, pero el tiempo no aguanta, los plazos se van agotando, el país va cayendo en el abismo de las dificultades económicas, la falta de salidas políticas. Si ellos no abren la salida están llamando a crear dificultades", sostuvo Ramírez.

Para el escritor, lo mejor que puede hacer Ortega es volver al diálogo, ya que la sociedad nicaragüense está "ensayando un nuevo método de resolver los problemas", en el que "no quiere ninguna confrontación armada".

La crisis sociopolítica que Nicaragua vive ha dejado entre 325 y 561 muertos, de 340 a 767 detenidos, cientos de desaparecidos, miles de heridos y decenas de miles en el exilio, desde abril, según organismos humanitarios.

Ortega reconoce 199 muertos y 340 detenidos a los que llama "terroristas", "golpistas" y "delincuentes comunes".

La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han responsabilizado al Gobierno de "más de 300 muertos", así como de ejecuciones extrajudiciales, torturas y otros abusos contra los manifestantes y opositores.

La OEA mantiene en marcha el proceso de aplicación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) a Nicaragua, por rompimiento del orden constitucional.

Ortega, quien lleva doce años en el poder de manera continua, no acepta responsabilidad en la crisis ni tampoco los señalamientos generalizados sobre graves abusos de las autoridades contra los manifestantes antigubernamentales, y denuncia ser víctima de un intento de "golpe de Estado fallido".