EFEWashington

"Todo el mundo lo sabía, no era un secreto", aseguró el embajador de EE.UU. ante la Unión Europea (UE), Gordon Sondland, al relatar en el Congreso las estrategias de la Casa Blanca para presionar a Ucrania con la intención de conseguir que Kiev investigara al exvicepresidente y actual aspirante demócrata a la Presidencia, Joe Biden.

En una audiencia muy esperada por el perfil del testigo, Sondland sorprendió al reconocer que, según él, existió "quid pro quo" en las coacciones del presidente estadounidense, Donald Trump, a Ucrania, al condicionar una invitación a la Casa Blanca a su homólogo ucraniano, Vladímir Zelenski, a las pesquisas sobre Biden.

"¿Hubo quid pro quo? (...) Con respecto a la llamada solicitada de la Casa Blanca y la reunión de la Casa Blanca, la respuesta es sí", afirmó el diplomático, un conocido donante republicano y que fue personalmente elegido por Trump para representar el país ante la UE.

Para sustentar la implicación de "todo el mundo", incluyendo a Trump a través de su jefe de gabinete interino, Mick Mulvaney, y su abogado personal, Rudy Guiliani; y miembros del Gobierno, como el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el de Energía, Rick Perry, Sondland compartió correos electrónicos, contenidos de grupos de Whatsapp y mensajes de texto.

Según esas comunicaciones, Sondland y los otros implicados organizaron llamadas y posibles encuentros entre Trump y Zelenski, sujetos al compromiso del Ejecutivo ucraniano de llevar a cabo una investigación "totalmente transparente" sobre Burisma, la empresa en la que trabajaba el hijo de Biden, Hunter.

En un correo titulado "Acabo de hablar con Zelenski justo ahora" enviado a Pompeo, Mulvaney y Perry, entre otros, Sondland aseveró que el líder ucraniano estaba "preparado" para recibir la llamada de Trump que se produjo el 25 de julio.

"Está preparado para recibir la llamada del presidente. Le asegurará que tiene la intención de realizar una investigación totalmente transparente y 'removerá todas las piedras'. Le agradecería mucho una llamada antes del domingo para poder publicar en algunos medios sobre una 'llamada amistosa y productiva'", escribió.

Tras leer alguna de esas comunicaciones, Sondland insistió en la existencia de "quid pro quo", una expresión latina que significa dar algo a cambio de otra cosa y que está en el centro de las pesquisas.

"Sí, pasó. Porque Trump quería, y todo el mundo lo sabía. Y ahora lo están encubriendo", insistió el embajador, que señaló que el Departamento de Estado le bloqueó el acceso a sus propios correos electrónicos.

Sin embargo, admitió que el mandatario estadounidense nunca le dijo a él específicamente que la ayuda militar a Ucrania estaba condicionada a la investigación de Kiev a Biden y su hijo Hunter.

"Trump nunca me dijo directamente que la ayuda estaba condicionada. (...) Nunca escuché esas palabras", defendió.

Precisamente esta afirmación fue el principal argumento que usaron los republicanos, liderados por Devin Nunes, uno de los legisladores más fieles a Trump, para desacreditar el testimonio de Sondland y la posible conexión de una investigación sobre los Biden y la congelación de ayuda militar a Ucrania.

Las pesquisas de la Cámara Baja buscan de hecho determinar si Trump bloqueó de manera intencionada la entrega de ayuda militar de 400 millones de dólares a Ucrania para obtener una investigación de Kiev sobre Biden y los negocios de su hijo Hunter en ese país.

Más de dos horas después de que Sondland iniciara su comparecencia en la Cámara de Representantes, Trump aseveró que no exigió "nada" a Ucrania a cambio de entregarle ayuda militar o acceder a una reunión, e intentó distanciarse del embajador ante la UE.

Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, defendió que el testimonio de Sondland "dejó claro que en una de las pocas llamadas telefónicas breves que tuvo con Trump, el presidente declaró claramente que 'no quería nada' de Ucrania y repitió 'no quid pro quo una y otra vez'".

Después de que Sondland pronunciase el término "quid pro quo", la mayoría de medios de comunicación de EE.UU., incluyendo los diarios The Washington Post y el Los Angeles Times, asociaron la investigación con la suspensión de ayuda militar, aunque poco después aclararon que lo que estaba condicionado era un encuentro en la Casa Blanca.

Tras Sondland, la jornada incluye los testimonios de una funcionaria del Departamento de Defensa, Laura Cooper, sobre la retención de ayuda militar a Ucrania, y el subsecretario de Estado para temas políticos, David Hale, el tercer funcionario de mayor rango de ese departamento.

Alex Segura Lozano