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Los familiares de un opositor que guarda prisión por manifestarse contra el Gobierno que preside Daniel Ortega en el marco del estallido social de abril de 2018 recurrieron este lunes a la Corte Suprema de Justicia con el fin de que sea liberado.

Los familiares de Jaime Navarrete, uno de los primeros en ser considerados "presos políticos", presentaron un escrito ante la Corte Suprema en el que mantienen sus alegatos de inocencia frente a los delitos de "posesión de estupefacientes psicotrópicos y otras sustancias controladas", y "posesión de armas", por lo cual cumple una condena de tres años y medio de cárcel.

"Esperamos que el veredicto de den los magistrados sea apegado a derecho y a la verdad porque Jaime es inocente, no ha cometido delitos", dijo a Efe Rodrigo Navarrete, tío del reo.

"La Fiscalía sólo llegó a presentar los dictados de odio de la dictadura -en alusión al Gobierno-. Esperemos que los magistrados se pongan la mano en el corazón y en su conciencia porque saben que es una vil mentira", agregó.

Navarrete es un opositor que tras participar en las protestas antigubernamentales que iniciaron en abril de 2018 ha estado dos años y dos meses en prisión.

El considerado "preso político" lleva cuatro meses encerrado en una celda de máxima seguridad en la mayor prisión de Nicaragua, conocida como "La Modelo".

El convicto volvió a ser capturado en julio de 2019, semanas después de haber sido excarcelado tras cumplir un año de encierro por supuestamente participar en el homicidio de un civil armado afín al Gobierno, durante las protestas de ese año.

La familia de Navarrete ha denunciado en diversas ocasiones supuestas torturas en prisión, que han resultado en la desfiguración del rostro del reo, quien ahora debe respirar por la boca, ya que no puede hacerlo de forma normal por su nariz, de acuerdo con las denuncias y las fotografías.

El caso de Navarrete se da en el marco de una crisis sociopolítica que inició en abril de 2018 con manifestaciones multitudinarias antigubernamentales, que el presidente Ortega redujo con ataques armados que dejaron cientos de presos, muertos o desaparecidos, en lo que el mandatario denominó como "golpe de Estado fallido".

Nicaragua no supera hasta ahora el conflicto sociopolítico, el mayor que enfrenta el país desde los años 1980 a 1990, también con Ortega siendo presidente, cuando se libró una guerra civil.