EFERío de Janeiro

La baja popularidad del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, se mantuvo prácticamente estable en los últimos tres meses pese a las múltiples crisis enfrentadas por el líder ultraderechista, desde la sanitaria por el coronavirus hasta la económica y las políticas, según un sondeo divulgado este viernes.

De acuerdo con la encuesta divulgada por la firma Datafolha, el porcentaje de brasileños que califica como bueno o excelente el Gobierno de Bolsonaro prácticamente no varió desde el 33 % que tenía tanto en abril como en mayo hasta el 32 % medido en junio.

El índice de rechazo al jefe de Estado, por su parte, que llegó a subir desde el 38 % en abril hasta el 43 % en mayo, permaneció estable en el último mes al ubicarse en el 44 % en junio.

De la misma forma, el porcentaje de brasileños que califica la gestión del líder ultraderechista como regular, que cayó desde el 26 % en abril hasta el 22 % en mayo, prácticamente no varió en junio, cuando se ubicó en el 23 %.

El sondeo consultó telefónicamente 2.016 adultos en todas las regiones del país entre el 23 y el 24 de junio y tiene un margen de error de 2 puntos porcentuales.

En cualquier caso, Bolsonaro sigue siendo el presidente peor evaluado en su segundo año de mandato desde que Brasil recuperó la democracia en 1985.

El peor evaluado antes de Bolsonaro era Fernando Collor (1990-1992), que en septiembre de 1991, con un año y seis meses de gestión, tenía un índice de rechazo del 41 %. Collor renunció un año después presionado por un escándalo de corrupción y poco antes de que el Congreso aprobara su destitución.

Con año y medio de Gobierno el índice de rechazo de Fernando Henrique Carodoso (1995-2002) era del 25 %, el de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) del 17 % y el de Dilma Rousseff (2011-2016) del 5 %.

El sondeo divulgado este viernes mostró igualmente que la mayor parte de los brasileños tiene una evaluación negativa del capitán de la reserva del Ejército, ya que el 46 % asegura que nunca confía en lo que Bolsonaro dice, un 23 % que sólo confía a veces y un 20 % que siempre confía.

BOLSONARO, BLANCO DE NUMEROSAS CRÍTICAS

La estabilidad de los índices de aprobación y de rechazo de Bolsonaro se produce en un mes en que el presidente ha enfrentado varias crisis que lo han convertido como blanco de numerosas críticas.

El gobernante, que ha tenido tres ministros de Salud en los últimos tres meses, es muy cuestionado por su escepticismo frente a la gravedad de la pandemia del coronavirus pese a que Brasil ya es el segundo país en el mundo con más muertes por COVID-19, con cerca de 55.000, y más contagios, con más de 1,2 millones.

El mandatario igualmente enfrenta la crisis económica generada por la pandemia y que amenaza con hundir a Brasil este año en su mayor recesión en varias décadas. Según las proyecciones del Banco Central y de los economistas, el PIB brasileño se contraerá un 6,4 % en 2020.

En las últimas semanas Bolsonaro igualmente ha protagonizado disputas con los poderes Judicial y Legislativo.

El líder ultraderechista es investigado por la Corte Suprema por presuntas presiones e injerencias políticas e ilegales en la Policía Federal, que fueron denunciadas por el exjuez Sergio Moro cuando anunció en marzo su renuncia como ministro de Justicia.

En los últimos días el Supremo Tribunal Federal ordenó arrestos, registros y levantamientos de sigilos bancarios contra seguidores, allegados y aliados políticos del mandatario en una investigación por la organización y financiación de manifestaciones consideradas antidemocráticas por defender una "intervención militar".

El Tribunal Superior Electoral también abrió una investigación contra Bolsonaro en un caso que podría anular su triunfo en las elecciones de 2018 por la diseminación de noticias falsas durante su campaña.

A esa situación se sumaron otras dos crisis la semana pasada con las presiones que culminaron con la renuncia del cuestionado ministro de Educación, Abraham Weintraub, y con el arresto de Fabricio Queiroz, un allegado del líder ultraderechista y que es personaje clave en la investigación por corrupción abierta contra el hijo mayor del presidente, el senador Flavio Bolsonaro.

Queiroz, cuyo paradero era desconocido desde hacía varios meses, fue localizado por la Policía en una residencia de propiedad de uno de los abogados del mandatario.

Según el sondeo de Datafolha, el 64 % de los brasileños considera que Bolsonaro sabía dónde se escondía Queiroz.