EFEToronto (Canadá)

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, revelará mañana la composición de su nuevo Gobierno tras las elecciones generales celebradas el 21 de octubre y que ganó el Partido Liberal, aunque sin obtener la mayoría absoluta de la Cámara Baja del Parlamento.

El Partido Liberal (PL) obtuvo 157 de los 338 diputados de la Cámara Baja, 20 menos que el resultado conseguido en los comicios de 2015, lo que supone que Trudeau gobernará en minoría.

El Partido Conservador (PC) tendrá 121 diputados; el soberanista Bloque Quebequés (BQ), 32; el socialdemócrata Nuevo Partido Democrático (NPD), 24; y el Partido Verde (PV), 3.

Trudeau, que en los últimos días ha mantenido rondas de conversaciones con los líderes de los partidos con representación parlamentaria, ya ha señalado que no buscará formar un Gobierno de coalición y que prefiere buscar apoyos puntuales para gobernar.

Analistas políticos han señalado que la vida media de un Gobierno minoritario en Canadá es de menos de dos años por lo que los canadienses podrían ser convocados de nuevo a las urnas en 2021.

Pero la situación en la que se encuentran las principales formaciones de la oposición podría alargar la vida del nuevo Gobierno de Trudeau más allá de la media de dos años.

El Partido Conservador, que muchos consideraban el favorito para ganar las elecciones, está envuelto en una lucha interna para determinar si su actual líder, Andrew Scheer, debería continuar en el puesto, mientras que el dirigente del NDP, Jagmeet Singh, también está siendo cuestionado después de que su grupo perdiese 15 diputados.

Por su parte, el Bloque Quebequés tiene poco interés en provocar un adelantamiento electoral tras obtener su mejor resultado en años y convertirse en el tercer partido del Parlamento tras ganar 22 diputados.

La pérdida de 20 escaños forzará a Trudeau a reducir el tamaño de su Gabinete, que anteriormente estaba compuesto por 34 ministros. Además, los liberales no obtuvieron ningún diputado en las provincias occidentales de Alberta y Saskatchewan, lo que dificulta que sus intereses estén representados en el Ejecutivo de Trudeau.

La falta de apoyo en el oeste del país añade problemas a Trudeau, ya que es una región que tradicionalmente ha rechazado políticas liberales en favor de posiciones más conservadoras.

Y es que el resultado de los comicios ha aumentado la sensación de alienación de Alberta, el principal productor de petróleo del país, hasta el punto de que en las últimas semanas se ha disparado en el oeste el sentimiento independentista en reacción al triunfo liberal.

Una encuesta dada a conocer a principios de noviembre reveló que un 33 % de los habitantes de Alberta y un 27 % de los de Saskatchewan consideran que estaría mejor "separados de Canadá".

En el caso de Alberta, la cifra es 8 puntos porcentuales superior a la de hace un año y 14 puntos más que en 2001. En Saskatchewan, el sentimiento independentista ha crecido 9 puntos porcentuales en un año y también 14 puntos desde 2001.

Además, en Alberta se ha creado un nuevo partido, denominado Wexit, un juego de palabras en inglés entre west (oeste) y exit (salida), que aboga por la separación de las provincias del oeste de Canadá.

El oeste del país se siente maltratado por Ottawa y los liberales por su falta de apoyo a la construcción de oleoductos que permitan incrementar la capacidad de los yacimientos petroleros de la región. Quebec, grupos indígenas y medioambientales se oponen a la expansión de los yacimientos de arenas bituminosas de Alberta.

La expansión también dificultaría que Canadá cumpla sus objetivos de lucha contra el cambio climático, algo en lo que Trudeau ha basado gran parte de su respaldo electoral en el resto del país.

Julio César Rivas