EFE NewsMiami

La escritora estadounidense de origen uruguayo Carolina de Robertis, que acaba de publicar la traducción al español de su novela "Cantoras", afirma que el inglés es la lengua de su intelecto y el español la de sus "huesos" y que por eso , al igual que sus propios hijos, ella tiene "dos madres".

De Robertis cuenta en su nueva novela (Vintage Español) la historia de cinco amigas que encuentran en los años 70, en plena dictadura en Uruguay (1973-1985), un refugio en un lugar costero de difícil acceso al que siguen acudiendo a lo largo de los años juntas, por separado y con otras personas.

En Cabo Polonio, un agreste lugar de la costa atlántica uruguaya, aun hoy apreciado por los amantes de una vida libre y natural, esas mujeres "salen del armario" y viven su sexualidad libremente, algo que la propia De Robertis, radicada en California con su esposa y los dos hijos de ambas, hizo hace tiempo, según cuenta a Efe.

"Es un retrato de mujeres que aman a otras mujeres a lo largo de 30 años", dice en una entrevista con Efe la autora de "La montaña invisible", un éxito internacional traducido a varios idiomas y escrito, como el resto de sus obras, originalmente en inglés.

UNA ESCRITORA CON MUCHAS ETIQUETAS

De Robertis rechaza la etiqueta de escritora gay y subraya que escribe "para todo el mundo". Es más, si hay que poner etiquetas las suyas serían variadas: "mujer", "escritora", "inmigrante", "latina" y "gay".

La traducción de "Cantoras", que está inspirada en mujeres reales que De Robertis conoció en sus viajes a Uruguay al encuentro de sus raíces, la hizo ella misma con ayuda de su amigo Marcelo de León.

"La experiencia fue profundísima, como una vuelta a casa", dice en un perfecto español rioplatense, esta profesora de la San Francisco State University, autora de novelas como "Gods of Tango" y "Perla" y ganadora de un Stonewall Book Award y un Rhegium Julii Prize de Italia.

De Robertis subraya que el talento de los autores latinos que escriben en inglés es "inmenso" y enumera una larga lista como ejemplo, pero señala que a la vez hay muchísimas barreras para que su literatura sea conocida y respetada.

Cuando se le pregunta si el hecho de que los latinos no sean u público lector grande puede influir en eso, señala que la responsabilidad es más bien de la industria editorial y publicitaria que no reconoce suficientemente la riqueza y el potencial de la cultura latina.

"Los latinos somos el futuro de este país", dice la escritora, quien, además, cree que "la literatura puede ser la llave para abrir la puerta" al reconocimiento de una comunidad culturalmente tan rica.

Hija de padres uruguayos, la escritora nació en el Reino Unido, adonde la familia se trasladó por motivos profesionales y prácticamente solo vivió un año de su vida en Uruguay.

UNA DURA SALIDA DEL ARMARIO

No escuchó hablar de la dictadura en Uruguay a sus padres hasta que tenía unos diez años, pero le quedó el interés de saber más de ese periodo oscuro de la historia del país de sus padres.

A las amigas que inspiraron "Cantoras" las conoció en un viaje que hizo a Uruguay en 2001 después de que sus padres estuvieran a punto de cortar con ella cuando les confesó su homosexualidad.

Tras su salida del armario, llegó a escuchar cosas en su familia como que "eso no existía en Uruguay" o que era "imposible ser gay y uruguaya", por lo que decidió comprobarlo con sus propios ojos e investigar si la dictadura consideraba también "subversivos" a los homosexuales y fueron víctimas de la represión por serlo.

Las historias de las amigas de Cabo Polonio que conoció la "impresionaron mucho" y la "semilla de Cantoras le quedó en el fondo" pero no germinó hasta ahora.

A todas las puso en conocimiento de su intención de contar su historia y le dieron su permiso.

En Uruguay las cosas han cambiado mucho, ya no hay que esconder la homosexualidad y desde 2013 existe el matrimonio entre personas del mismo sexo, subraya De Robertis, quien espera poder enviar a Uruguay algunas cajas con ejemplares de "Cantoras".

"La idea de que solo podemos tener una madre, tanto en nuestras vidas como en lo que se refiere a la lengua, es una idea estrecha", escribió De Robertis en un artículo sobre la "transformadora" experiencia de haber traducido su novela al español.