EFEUSALos Ángeles

No es capaz de explicar cómo a sus 77 años conserva su voz del mismo modo que tampoco entiende cómo sigue vivo tras un pasado de vicios, adicciones y errores. El músico David Crosby, exponente de la generación de Woodstock, aún cura con su música las cicatrices de una vida errante.

El rockero, que junto a otros colosos de la canción del siglo XX formó parte del grupo Crosby, Stills, Nash & Young, está inmerso en uno de los momentos más creativos de su carrera: A sus cuatro álbumes publicados en los últimos cinco años se suma ahora el documental sobre su vida "David Crosby: Remember My Name".

La cinta, que se estrena esta semana, aborda con una honestidad poco habitual a una de las figuras que definió la explosiva década de 1960, aquella que dejó un inmenso legado musical al tiempo que una colección de jóvenes derrotados por los excesos del rock.

Con la misma honestidad, Crosby reflexiona sobre su historia personal en un hotel de Los Ángeles, escudado por el periodista musical y productor Cameron Crowe y el director del filme A.J. Eaton.

Pregunta: Al recordar tu juventud hablas de Joni Mitchell, Neil Young, Johnny Cash... ¿Habrías sido el mismo al nacer en otra época?

Respuesta: La época me afectó y fue una etapa muy rica. Hay momentos en la historia en los que ciertos tipos de arte experimentan un pico, como los años 1930 en París, el renacimiento en Italia... Periodos en los que algo florece. Los 1960 supusieron un pico en la música y la escritura. Creo que tiene que ver con que Bob (Dylan) y Johnny (Cash) pusieron el nivel muy alto.

P.- ¿Cómo fue dejar de expresar con tu música para recordar tu vida a través de las palabras frente a una cámara?

R.- Fue difícil, como estar desnudo en público. Pero no había otra manera de hacerlo. Normalmente la gente hace documentales que solo cuentan la parte buena y luminosa, pero no son un buen retrato. Esta es una película sobre un ser humano, no una estrella del rock.

P.- En el filme usted reconoce que ha cometido errores y vivido momento muy difíciles, tantos que no se explica cómo sigue vivo. ¿Le ha costado perdonarse?

R.- No fue fácil perdonarme. Yo he tenido una vida larga y gran parte de la misma he sido un desastre, pero tenía que ser honesto conmigo mismo porque soy el resultado de eso. Creo que he sido muy directo en el documental, uno puede conocerme porque no me censuré nada.

P.- Es imposible olvidar los excesos de muchos de sus colegas, que a día de hoy siguen siendo iconos. ¿El público estaba antes más dispuesto a perdonar al artista que ahora?

R.- No lo sé ciertamente, es complicado responder. Aunque yo creo que uno no puede perdonar o incluso entender a los artistas a no ser que enseñen su verdad.

P.- Y usted sigue enseñando su verdad con música. Ha publicado cuatro discos en cinco años y un documental. ¿Habrá más?

R.- Claro, iré a por el quinto.

P.- ¿Pero cuál es su secreto para mantener su voz con la misma fuerza y calidez?

R.- Me encantaría saber qué hago para mantener mi voz, es algo que no tiene sentido. Lo único que digo es que nunca he fumado tabaco, es algo muy afortunado porque resulta muy destructivo para las voces. Johnny es un ejemplo de esto último. Yo estoy muy feliz por mi voz, no puedo explicarla, pero debo usarla tanto como pueda.

P.- Y tras su propio documental... ¿Prevé una reunión con el resto de Crosby, Stills, Nash & Young?

R.- No creo que haya una reunión. Espero que vean la película porque no tengo malos sentimientos contra ellos (Stephen Stills, Graham Nash, Neil Young), son buena gente y hacían buena música.

P.- ¿Se sigue sintiendo una estrella del rock?

R.- La estrella del rock no es algo real, es una invención. Las estrellas no son reales. Es como tratar de decir que alguien es superior a la vida. De ahí viene toda la tontería de los famosos, un sinsentido. Soy un músico, uno bueno, pero ante todo un ser humano complejo que ha cometido muchos errores. Todo el mundo es así, todos tienen su historia, pero a veces no quieren mostrarse, y yo sí.