EFEUSANueva York

"Retrato de Adele Bloch-Bauer", de Gustav Klimt, también conocido como "La dama de oro", brilla más que nunca en la Neue Galerie de Nueva York con una muestra de bocetos y fotografías que coincide con el próximo estreno del filme que narra la historia detrás de este cuadro robado por los nazis.

A pesar de que este cuadro ha inspirado una película de Hollywood, "en la Segunda Guerra Mundial había pocos finales felices", explica a Efe el presidente y cofundador del museo, Ronald S. Lauder, quien considera esta obra "su Mona Lisa".

"Este cuadro es dos cosas a la vez: una gran pintura y un símbolo. El símbolo de la restitución de obras de arte robadas por los nazis", dijo Lauder, ya que la pintura no llegó a la galería sino después de un juicio de ocho años de una de las familiares de los Bloch-Bauer contra el Gobierno austríaco.

Para remarcar este valor y aprovechando el tirón del filme, la institución ha complementado la experiencia de ver el cuadro con un desglose de su proceso creativo a través de 50 piezas que, entre fotografías, bocetos, dibujos y material de archivo, ayudan a entender la importancia del cuadro.

La muestra estará abierta del 2 de abril al 7 de septiembre y quiere recordar que este cuadro "es un ejemplo de quizá 100.000 obras de arte que siguen por ahí, quizá en sótanos de Alemania, Suiza, Francia y quizá en España", según Lauder.

"Tenemos que devolverlos a sus propietarios. Es gente que está muriéndose o que ya murió, pero que tienen familias vivas y hay que darles lo que les pertenece", precisa.

Lauder, judío y también magnate de los cosméticos con su firma Estée Lauder, adquirió el cuadro en 2006 por el precio entonces récord de 136 millones de dólares, casi un millón por centímetro cuadrado de lienzo.

"La dama de oro", desde luego, tiene indudables valores artísticos: inauguró en 1907 la época dorada de Klimt y Adele Bloch-Bauer fue la única mujer que fue retratada más de una vez por el pintor. Una pintura con trampantojo de mosaico en la más pura tradición "klimtiana".

De otro, esconde la gran historia que ahora se ha hecho película: la de la sobrina de Adele Bloch-Bauer, Maria Altmann, que está interpretada en "The Woman in Gold" por Helen Mirren.

Altmann consiguió en 2006, con 90 años y con ayuda de su abogado Randol Schoenberg, que este cuadro y otros cinco más colgados en la galería Belvedere de Viena fueran devueltos a su familia.

Ella, que siempre dijo que lo único que quería era tener por fin un lavavajillas, lo vendió en Sotheby's a Lauder, quien siguió de cerca todo el proceso e incluso se ofreció a pagar los costes del juicio y hoy aseguró que la Neue Galerie es el lugar "donde Maria Altmann siempre quiso que estuviera".

Altmann, con su "fuerte determinación", en palabras de Lauder, era la única pariente viva del matrimonio Ferdinand y Adele Bloch-Bauer, mecenas y asiduos de los círculos culturales vieneses, que organizaban con frecuencia reuniones de intelectuales en las no solían faltar el propio Klimt y el compositor Richard Strauss.

Klimt también realizó para el matrimonio otro retrato de Adele ("Adele Bloch-Bauer II") y tres paisajes que fueron legados a sus sobrinos antes de ser confiscados por las autoridades tras la anexión en 1938 de Austria por la Alemania nazi.

"Woman in Gold", la película, está respaldada por otro de los grandes empresarios judíos del país, Harvey Weinstein, quien además de contar con la ganadora del Óscar por "The Queen", ha reclutado a Ryan Reynolds, Katie Holmes y a Daniel Brühl para este filme dirigido por Simon Curtis.

La vida de Gustav Klimt también inspiró, por su parte, un filme biográfico realizado en 2006 por el director chileno Raoul Ruiz, que eligió a John Malkovich para encarnar al pintor.