EFEUSAMiami

Alihaydee Carreño Delgado, una de las discípulas de la bailarina cubana Alicia Alonso, que murió este jueves en la isla, dijo en Miami que pese a la "alianza" de su maestra con el Gobierno de Cuba ella siempre será una "diosa del ballet" para los que aprendieron su "fuerte" técnica.

"Los bailarines de Cuba siempre han visto en Alicia la leyenda, la patrona de todos los que le debemos a ella la carrera", manifestó a Efe Carreño, quien llegó a ser una de las primeras figuras del Ballet Nacional de Cuba (BNC).

Carreño, quien dejó la isla hace 9 años tras bailar más de 15 años en el BNC, dijo que siente una "pena muy grande" por el fallecimiento hoy, a los 98 años, de esta "leyenda" de la danza clásica con la que compartió escenario.

"Tuve la dicha de bailar con ella, mi maestra, le debo mi carrera, es una pena muy grande, una tristeza. Hoy todo el mundo que ama la danza debe estar triste", expresó la cubana de 45 años, que fundó este año una academia de baile en Miami.

Alonso, quien pese a su avanzada edad permanecía en activo al frente del prestigioso BNC, se encontraba ingresada por complicaciones de salud en un hospital de La Habana, donde murió.

"Gracias a ella, y a Fernando Alonso (su esposo), gracias a los dos, nosotros tenemos esta técnica cubana, le debemos la escuela cubana del ballet a ellos", indicó.

La ahora bailarina retirada dijo que la técnica y las coreografías cubanas son muy diferentes a las de escuelas de ballet de Estados Unidos, Rusia, o Francia.

"Es muy fuerte", precisó sobre la exigencia física en los movimientos.

Señaló además que lo que distingue al ballet cubano son los sentimientos.

"Ella y Fernando crearon que el bailarín no solo baile la técnica, sino que transmita al público todos los sentimientos que tenga cada historia de cada ballet", dijo.

Sin querer ahondar en el tema político, Carreño señaló que "los artistas nunca nos hemos inclinado a esas cosas porque lo que hemos hecho es bailar".

Manifestó que fue con el Gobierno cubano que hizo su escuela, su compañía de baile, le "fue muy fiel a Cuba, al gobierno, siempre quiso vivir en Cuba y ser la representación de Cuba en todo lado".

La muerte de Alonso, según Eriberto Jiménez, director artístico de Ballet Clásico Cubano de Miami, genera entre el exilio cubano "sentimientos encontrados", porque, aunque le reconocen el mérito profesional, no le perdonan su cercanía con el régimen de los Castro.

Jiménez señaló que en su parte artística "es una persona que revolucionó la danza y un icono de la danza en el mundo (...). Es un mérito grandísimo, es una lástima haber perdido una figura como ella".