EFE NewsSan Juan

La Iglesia de San José en la capital puertorriqueña reabre tras dos décadas de restauración, una buena noticia para los amantes del arte que podrán disfrutar del segundo templo católico más antiguo de América y uno de los pocos ejemplos de la arquitectura gótica española del siglo XVI en pie en el continente.

El templo, que puede presumir de ser solamente superado en antigüedad en América por la catedral de Santo Domingo y es el más viejo de Puerto Rico, reabre este viernes sus puertas tras una larga espera que permitirá contemplar, de nuevo, una iglesia que data de 1532, cuya estructura original fue destruida y con una actual que se remonta a 1540.

La reapertura ha sido posible, en parte, gracias al empeño del empresario Ricardo González Lucía, presidente del Patronato de Monumentos de San Juan, a cargo de la restauración del templo.

El edificio muestra cuatro siglos de arquitectura y mampostería con impresionantes bóvedas góticas isabelinas, todo construido sobre el terreno donado por el gobernador Don Juan Ponce de León, allí sepultado inicialmente.

Para entender el valor de la iglesia se debe recordar que el Fondo Nacional para la Conservación Histórica de Estados Unidos añadió este templo a la lista de 11 sitios históricos de EE.UU. con mayor peligro de desaparecer.

USO DE PRÁCTICAS ORIGINALES

El Patronato de Monumentos de San Juan, durante el proceso de restauración, incluyó en sus prácticas el uso de materiales y técnicas originales.

González Lucía contó para llevar a cabo el proyecto con el apoyo de monseñor Roberto González, arzobispo de San Juan.

Los estudios de diagnóstico y la restauración de la iglesia requirieron una inversión de 11 millones de dólares, recaudados con pequeñas aportaciones y el apoyo de empresas del sector privado que unieron esfuerzos con la Arquidiócesis de San Juan.

González Lucía se dio cuenta al comenzar los trabajos de restauración que el proceso iba a ser más prolongado de lo que se pensó inicialmente.

EN 2009 SE FUNDA EL PATRONATO DE MONUMENTOS

Ello provocó que en 2009 se fundara el Patronato de Monumentos de San Juan para recaudar fondos para el proyecto.

A la labores de restauración se unieron especialistas del Servicio de Parques Nacionales de EE.UU. que enseñaron a quienes realizaban labores de restauración cómo trabajar la cal, de acuerdo con las técnicas de los obreros originales.

El cuidado era la premisa máxima para no dañar nada de lo que contiene este antiguo templo, donde durante siglos descansaron los restos de Juan Ponce de León, primer gobernador de Puerto Rico durante la colonia española, que luego se trasladarían a la Catedral de San Juan.

El esmero en la restauración fue tal que se hizo que los obreros aprendiesen a fabricar su propia cal con técnicas parecidas a las utilizadas hace siglos, aunque en vez de utilizar cabellos de caballo como antaño se optó por fibra de vidrio.

A pesar de que la iglesia fue restaurada en múltiples ocasiones, en el año 2000 se detectó que la bóveda principal podría, incluso, colapsar, por lo que se cerraron sus puertas hasta hoy, una larga espera que todos aseguran ha valido la pena.

DIFÍCIL IMAGINAR CÓMO QUEDARÍA

El arzobispo de San Juan subrayó que hace dos décadas era difícil imaginar cómo iba a quedar la iglesia, pero que el resultado de la restauración es solemne y "conduce hacia lo trascendente", además de "elevar el corazón y el alma a Dios".

"Aquí encontramos las raíces de la cultura, las raíces de la identidad nacional puertorriqueña. Es un lugar que debe tocar el corazón de todos", dijo la cabeza de la Iglesia Católica en Puerto Rico.

En la restauración se ha dejado al descubierto la historia de la iglesia en algunas partes, con muros y columnas color arcilla de hace siglos. Pueden observarse además murales descoloridos y una hornacina que fue el confesionario original.

El arquitecto Jorge Rigau, responsable del proyecto durante casi una década, dijo que "tanto en lo constructivo y lo artístico como en lo histórico y lo espiritual, la Iglesia de San José se destaca entre las obras de arquitectura más significativas construidas en el Nuevo Mundo por España".

La estructura, que ocupa 16.870 pies cuadrados (1.569 metros cuadrados), ha requerido estudios múltiples a cargo de historiadores, arquitectos y arqueólogos.

Las investigaciones revelaron que la iglesia se levantó sobre un asentamiento indígena y que a inicios de la colonización ese terreno pasó a la familia de Juan Ponce de León, que lo donó para la construcción del templo.