EFEUSANueva York

Los artistas Mark Rothko y Francis Bacon fueron los protagonistas este jueves de la subasta de arte contemporáneo que se celebró en la sede de Sotheby's de Nueva York, donde se vendieron dos de sus piezas por más de 50 millones de dólares.

En el caso de Bacon, fue el "Study for a Head", pintado en 1952, el que superó ampliamente las estimaciones de los expertos de la casa de subastas, que le habían dado un valor de entre 20 y 30 millones a la pieza, pero que alcanzó un precio de martillo de 44 millones, o 50,4 millones con impuestos y comisiones incluidos.

Una de las últimas obras del pintor Francis Bacon que quedaban en manos privadas, "Study of a Head" destaca también por ser una de sus representaciones de un Papa que grita y está inspirada en las obras de Velázquez, Munch y Poussin, además del análisis de la condición humana al que el artista dedicó toda su vida.

Mientras, el "Untitled" de Rothko de 1960 cumplió con las expectativas al alcanzar un precio de martillo de 43,7 millones de dólares, que subió a 50,1 al incluirse tasas y comisiones, un dinero que irá a parar a las arcas del Museo de Arte Moderno de San Francisco (SFMOMA), hasta ahora propietarios de la pieza.

Tras ser pintado, el cuadro, que se exhibió al público por última vez en 2008, fue adquirido por la célebre Peggy Guggenheim, una de las mecenas más importantes del siglo XX, y que además de a Rothko, apoyó a artistas como Clyfford Still y Jackson Pollock.

Por otra parte, "The Eye is The First Circle", un gran cuadro de Lee Krasner, cuya obra dicen los expertos quedó en un segundo plano por el hecho de contraer la artista matrimonio con el popular Pollock, alcanzó los 11,6 millones de dólares.

La joven estadounidense Dana Schultz, de 43 años, también destacó en la subasta de Sotheby's del jueves al venderse una de sus obras por 2,4 millones de dólares, seis veces más que el valor máximo de 400.000 dólares que habían estimado los expertos, con lo que se marca un precio récord para la artista.

"Civil Planning", un colorido óleo de 2,8 metros de alto y 4,2 de largo, representa a dos mujeres tranquilamente construyendo una torre de piedras rodeadas de un grotesco entorno plagado de extremidades y extraños objetos, y fue pintado por Schultz cuando tenía 28 años.