EFEHouston (EE.UU.)

El gerente general de los Astros de Houston, el mexicano estadounidense Jeff Luhnow, siempre dijo que llegaba al cargo para convertir al equipo en ganador y pudiese entrar a formar parte de la elite de las Grandes Ligas.

Eso lo dijo cuando asumió la gerencia general en el invierno del 2011-12, y su plan era desmantelar el equipo a nivel de Grandes Ligas para reconstruirlo completamente, pero esta vez desde abajo, en el sistema de liga menor.

Los frutos del proyecto ya han comenzado a darse, con tres temporadas seguidas de récord ganador y dos participaciones en los playoffs, un éxito que incluye en el 2017 el primer título divisional de Houston en 16 años y la primera victoria del equipo en una serie de playoffs desde el 2005.

Sin embargo, antes de la alegría de las victorias, hubo bastante sufrimiento entre los jugadores y aficionados que llegaban al Minute Maid Park, el campo de los Astros, en Houston.

Entre aquel 2011 (justo antes del mando de Luhnow) y el 2013, los Astros perdieron más de 100 juegos en cada campaña. Y entre aquel 2011 y el 2014, el equipo tuvo récord global de 232-416, algo que podía frustrar a cualquier directivo, pero no a Luhnov, que sabía perfectamente lo que quería y hacia donde caminaba con su proyecto.

"Sabía perfectamente el tipo de personal con el que contábamos y la clave iba a estar en trabajar duro y tener las ideas muy claras de lo que queríamos hacer", valoró Luhnov sobre su gestión.

Entre personal que era clave para el triunfo del equipo estaba la estrella más brillante de los Astros, el venezolano José Altuve, un jugador de pequeña estatura en el Luhnov confió en plenitud.

Por eso lo subió al equipo grande a mediados del 2011 y se forjó con el sufrimiento de gran parte de esas derrotas.

Pero ahora el segunda base goza más que nadie la miel de las victorias dentro de los Astros porque se ha convertido en el líder indiscutible y además también dentro de las Grandes Ligas.

"Nos ganamos esto", destacó Altuve al valorar el giro que ha dado la franquicia en el terreno desde el 2015. "Hubo que tener mucha disciplina y hubo que hacer trabajo para llegar a este punto. Lo estoy disfrutando de verdad".

Del equipo del 2012 que perdió 107 juegos, sólo quedan Altuve, su compatriota y amigo Marwin González, que juega de jardinero, y el abridor zurdo Dallas Keuchel.

"No era fácil presentarse todos los días y perder", recordó González. "Era casi como que íbamos a perder todos los días. No era nada bueno tener que venir al estadio sabiendo la situación del equipo. Pero ahora estoy bastante contento de pertenecer a este equipo".

A la vez que han evolucionado como jugadores Altuve, González y Keuchel, el equipo ha ido mejorando.

Houston clasificó como Comodín en el 2015 y estuvo a seis outs de alcanzar al Serie de Campeonato de la Liga Americana ese año, antes de caer de manera dolorosa en la ronda divisional ante los Reales de Kansas City.

En el 2016, los Astros ganaron 84 partidos y, este año, todo el talento de la franquicia alcanzó su potencial cuando el equipo ganó 101 juegos para coronarse campeón del Oeste de la Liga Americana.

"Quería estar aquí durante los tiempos malos para luego ser parte de estos tiempos buenos", subrayó Altuve, nombrado Jugador del Año por Baseball America y fuerte candidato al Más Valioso (JMV) de la Americana tras conseguir su tercer título de bateo en cuatro campañas. "Me siento contento de haber estado aquí para (los equipos de) las 100 derrotas, y ahora estoy aquí para mi segundo playoff".

Ahora en octubre, los Astros esperan llegar a las 11 victorias que les valdrían el primer título de Serie Mundial en la historia del equipo.

"Hemos ido mejorando a través de los años y desde el 2015 hemos estado con récord ganador", destacó González. "Vamos a seguir así, pero más que nunca tenemos que mantenernos con la mentalidad de seguir luchando al máximo".

De momento, esperan tranquilos a conocer al rival que puedan tener en la Serie de Campeonato de la Liga Americana y que saldrá del ganador de la Serie Divisional que protagonizan los Indios de Cleveland ante los Yanquis de Nueva York, que el miércoles tendrán que decidirlo en el quinto partido del duelo que ahora está empatado a 2-2.