EFE NewsWashington

Frank Rubio, de origen salvadoreño y recién graduado en una nueva promoción de astronautas, está exultante de ser uno de los 11 seleccionados por la NASA para sus ambiciosos objetivos espaciales futuros: instalar una base permanente en la Luna y preparar el primer viaje a Marte.

"Ir a la Luna sería un privilegio, pero la oportunidad de ir al espacio es tan única que voy a estar encantado con cualquiera de las misiones. Desde luego, me encantaría formar parte de la misión para ir a Marte, si se me requiere, pero no creo que vayamos hasta 2030", afirma en entrevista telefónica con Efe, poco después de graduarse como astronauta en una ceremonia en Houston (Texas).

"Eso (Marte) está tan lejos que realmente ni siquiera estoy pensando en eso", precisa Rubio, de 45 años, ante la posibilidad de viajar al planeta rojo.

El objetivo primordial de la NASA ahora es instalar una base permanente en la Luna.

"Hasta ahora hemos estado apenas un par de días, permanecer allí va a ser muy complicado. Técnicamente, es una operación llena de retos, por lo que vamos a pasar unos años tratando de perfeccionar ese proceso", subraya.

2024 es cuando la NASA prevé las primeras misiones para ubicar una base en la Luna, siempre con la meta más lejana de alcanzar el planeta rojo.

"La Luna es primera parada de cara a llegar a Marte, allí es donde aprenderíamos cómo vivir en el espacio por un largo tiempo. Para llegar a Marte vamos a tardar 6 meses, por lo que estaríamos allí más de un año: el desafío entonces es vivir en el espacio profundo", cuenta con asombrosa tranquilidad.

El proceso de selección de la NASA es "tan largo y complejo" que Rubio no tiene especiales deseos acerca de la primera misión que le asignen, pero sí tiene claro cuál es el momento clave en la vida de cualquier persona que viaje al espacio.

"Lo que me cuentan todos los astronautas con experiencia, estés en la estación espacial o en la Luna, es que echar la vista atrás y ver la Tierra es lo más inspirador e increíble, al apreciar lo extremadamente único que es nuestro planeta en la vasta oscuridad del espacio", narra con expectación.

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), que inició sus operaciones el 1 de octubre de 1958, ha logrado completar con éxito numerosas misiones espaciales, aunque en la retina de la humanidad siempre estará presente la misión Apolo 11, que puso al primer ser humano en la Luna en 1969.

Para Rubio, sin embargo, las estrellas y el sueño de salir al espacio llegó más tarde en su carrera, cuando un amigo de la universidad le instó a probar fortuna.

"De niño, si me hubieses preguntado qué quería de ser de mayor, habría dicho doctor, en eso he sido bastante coherente", bromea al relatar su formación médica.

Rubio es teniente coronel del Ejército de los Estados Unidos, donde se doctoró en Medicina, y licenciado en Relaciones Internacionales en la prestigiosa Academia Militar de West Point, en Nueva York.

Aunque nació en Los Ángeles, de padres salvadoreños, considera Miami su casa, ya que fue en Florida donde pasó su infancia y realizó los primeros estudios.

"Mi carrera significa las tremendas oportunidades que he tenido, es un privilegio representar a la comunidad hispana", indica en la conversación al recordar que su madre vive en El Salvador.

"Soy un ejemplo perfecto -recalca- de que esta sigue siendo la tierra de las oportunidades: si trabajas duramente, puedes alcanzar grandes cosas".

Rubio, casado y con cuatro hijos, reconoce que el proceso para convertirse en astronauta "intimida bastante": 11 plazas para 18.000 aspirantes.

Además, apunta que "la mayor dificultad fue mantener la disciplina cada día", ya que "es más fácil estudiar cuando eres joven, y a veces uno piensa: 'Ah, preferiría estar en casa viendo la tele, en vez de estar estudiando sistemas cuatro horas al día".

"A mis hijos no les contamos que estaba preparándome para ser astronauta, hasta más adelante en el proceso, porque las posibilidades son tan reducidas... ¡Pero aquí estoy, y ellos están encantados!", concluye.