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La nadadora estadounidense Katie Ledecky se tomó la revancha y, tras caer ante la australiana Ariarne Titmus en las finales de los 200 y 400 libre, logró este sábado, por fin, vencer a la nadadora oceánica en la final de los 800 libre con un tiempo de 8:12.57 minutos.

El triunfo confirmó la tendencia vista en los últimos días en los que, mientras que Titmus parecía comenzar a acusar su demoledor arranque de competición, Ledecky apuntaba a remontada tras unas jornadas iniciales en sumó más derrotas que en toda su carrera.

Un cambio de guión que ya se dejo entrever el pasado jueves en la final del relevo 4x200, en la que pese a que ni Ledecky, ni Titmus lograron llevar a sus equipos al triunfo, que fue para China, el comportamiento de la norteamericana superó claramente al de la oceánica.

Si Ledecky condujo a Estados Unidos a la medalla de plata con una sensacional posta final, Titmus, que arrancó el relevo australiano, ni tan siquiera logró dejar en cabeza a su equipo.

La tendencia se acentuó en las semifinales de los 800 libre disputadas horas más tarde, en las que Katie Ledecky, la campeona en los Juegos de Londres 2012 y Río 2016, aventajó en más de tres segundos -3.32- a la australiana.

Era el dato que necesitaba Ledecky para recuperar la confianza perdida y tratar de tomarse la revancha de las derrotas encajadas ante Ariarme Titmus en las finales de los 400 y los 200 libre.

Con la lección bien aprendida, la nadadora norteamericana trató de adquirir rápidamente una ventaja, que a diferencia de lo ocurrido en las dos finales anteriores le permitiese aguanta el explosivo final de la australiana.

Pero Ariarne Titmus no estaba dispuesta a permitir la escapada de Katie Ledecky y no perdió nunca la estela de la estadounidense, que pese a su empeñó no lograba distanciar en un poco más de un segundo a la oceánica.

Una circunstancia que cambió superados los 600 metros, cuando Ledecky hizo un último cambio de ritmo que a la postre resulto definitivo.

La norteamericana, que como un metrónomo había cubierto todos sus parciales en unos escasos 31 segundos, pasó a nadar a falta de cuatro largos para la conclusión en unos treinta largos -30.86-, que no pido emular la oceánica.

El pequeño acelerón posibilitó que Ledecki afrontara los cien metros finales con una ventaja de 2.43 segundos, que ya fueron insuperables para Titmus.

Y es que pese a que la australiana nadó mas rápido que nunca -8:13,83- no pudo impedir que Ledecky se alzase con su tercer titulo consecutivo de campeona olímpica de los 800 metros con una marca de 8:12.57.

Completó el podio la italiana Simona Quadarella, que se alzó con la medalla de bronce con un tiempo de 8:18.35 minutos, casi seis segundos más que registro de la norteamericana.

Katie Ledecky con su victoria en los 800 cerró su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio con cuatro medallas, tras lograr dos oros -800 y 1.500- y dos platas -400 y el relevo 4x200-.

Es una cifra suficiente para reclamar, con permiso de Titmus, que suma dos oros, una plata y un bronce, el título de "reina" de la natación en estos Juegos, eso que la norteamericana sumó una medalla menos que en los Juegos de Río, en los que se colgó cuatro oros y una plata.