EFEFlushing Medows (Nueva York, EE.UU.)

El Abierto de Estados Unidos 2020 llegó a su final con el austríaco Dominic Thiem como nuevo campeón y la japonesa Naomi Osaka coronada por segunda vez la 'reina' del tenis femenino en el Centro Nacional Billie Jean King.

Tanto Thiem, de 27 años, segundo cabeza de serie, que logró su primer título en el Abierto y un torneo de Grand Slam, como Osaka, de 22 años, cuarta favorita, hicieron todo los méritos en la pista central Arthur Ashe para ser los nuevos campeones y llevarse un premio en metálico de tres millones de dólares cada uno (2.531.000 euros).

Lo grandes derrotados fueron el joven alemán Alexander Zverev que vio como después de estar dos sets arriba, luego perdió una oportunidad de oro de lograr el que hubiese sido su primer título del Abierto y de un Grand Slam.

Thiem, en cuatro horas y un minuto, se impuso por 2-6, 4-6, 6-4, 6-3 y 7-6 (6) y logró la remontada, la misma que Zverev, de 23 años, quinto cabeza de serie, había conseguido en la semifinal frente al español Pablo Carreño Busta (3-6, 2-6, 6-3, 6-4, 6-3), pero que valía un título.

Mientras que Osaka protagonizaba también la misma historia en la final femenina que ganó por 1-6, 6-3 y 6-3 a la bielorrusa Victoria Azarenka, de 31 años, y número 27 del mundo, y logró por segunda vez en los últimos tres años el título de campeona.

Los triunfos y títulos de Thiem y Osaka en el Abierto ya forman parte de los anales del torneo de Gran Slam, que por primera vez en su historia se jugó sin aficionados en las gradas debido a la pandemia del coronavirus, y con las ausencias de las grandes figuras del tenis mundial masculino y femenino que lo dejó marcado con un asterisco.

El torneo, que había estado en dudas hasta el final de poderse celebrar en la burbuja de Flushing Meadows, recibió la notificación del español Rafael Nadal, el campeón del 2019, que no asistía debido a la pandemia del COVID-19, lo mismo que el suizo Roger Federer, lesionado.

Las bajas de Nadal y Federer, dos de los tres "grandes" del ATP Tour, dejó solo como salvación del torneo el compromiso del serbio Novak Djokovic, número uno del mundo, pero su presencia no impedía que el Abierto ya tuviese colocado el asterisco, que a medida que avanza la competición se hacia más grande.

También para la televisión, que de inmediato comenzó a registrar un índice de audiencia mucho más bajo del que se esperaba ante la ausencia de las figuras como Nadal y Federer, ganador de cinco títulos de Abierto, por cuatro del tenista español, que era el campeón defensor.

A pesar que Djokovic, en gran forma, trataba de darle vida al torneo y mantener algo de interés, hasta que surgió el incidente del pelotazo, no intencional, que el número uno del mundo le dio a una jueza de línea mientras disputaba el partido de cuartos de final con Carreño Busta y que le costó la descalificación y eliminación.

Un castigo considerado por muchos como correcto, de acuerdo al reglamento, pero muy estricto y perjudicial para el torneo, que se quedaba sin su mejor figura, y que con su marcha acabó por hundir las audiencias de televisión.

Ahí, el asterisco del Abierto se hizo más grande y hasta el propio Thiem, en la rueda de prensa de este domingo después de coronarse campeón, reconoció que sin los "tres" grandes el título no tiene el mismo significado, aunque para él era igual de importante.

Por primera desde el 2014 el campeón masculino del Abierto no fue uno de los "Big 3".

Lo mismo sucedía en la competición femenina, en la que a pesar de llegar la estadounidense Serena Williams dispuesta a lograr su séptimo título y el 24 de Grand Slam, las ausencias de la campeona defensora, la canadiense Bianca Andreescu, la número uno de mundo, la australiana Ashleigh Barty, la rumana Simona Halep, además de la ucraniana Elina Svitolina, la holandesa Kiki Bertens y la suiza Belinda Bencic, dejaba sin ningún aliciente al torneo.

Quedó demostrado al ver como Azarenka, exnúmero uno del mundo, eliminaba a Serena Williams en la semifinal tras remontar un set en contra (1-6, 6-3 y 6-3) y dejaba al torneo sin ningún tipo de aliciente deportivo para los seguidores a través de la televisión.

De ahí que las dos últimas jornadas del Abierto, que han coincidido con los playoffs de la NBA, el béisbol de las Grandes Ligas, y el inicio de la temporada de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), hayan tenido muy poco protagonismo en el mundo del deporte estadounidense, que sigue bajo los efectos trágicos de la pandemia del coronavirus.

Las ausencias Djokovic y Serena Williams, de 38 años, que pudo tener su última oportunidad de conseguir el título 24 de los mayores, en las finales del Abierto de Estados Unidos hizo que el torneo más importante de la temporada quedase marcado para siempre.