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El Gobierno de México criticó este viernes las "condiciones extremas" que Estados Unidos quiere imponer al comercio de tomate mexicano, como las exhaustivas inspecciones en la frontera o los estrictos contratos de venta.

En un comunicado, el Gobierno mexicano expresó que los productores mexicanos "no pueden aceptar las condiciones extremas adicionales que propone el DOC", el Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Estas condiciones son, por una parte, "la inspección en frontera del cien por ciento de las cargas en tránsito, la cual conlleva retrasos de hasta tres días".

Además, "la parte mexicana tampoco puede asumir el compromiso de que sus contratos de venta en Estados Unidos no admitirán reembolso por producto dañado, lo cual haría muy difícil firmar contratos de compra".

Todo esto, a pesar de que los "productores y exportadores mexicanos, negociando de buena fe, han aceptado un alto nivel de control e información en la frontera norte".

Aunque esta es una negociación entre los productores mexicanos y el Departamento de Comercio, en la que no participa el Gobierno mexicano, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México "se mantiene en estrecho contacto con los productores, exportadores y sus representantes legales para brindarles todo el apoyo posible".

"El Gobierno mexicano respalda esta negociación, la cual se espera resulte en un buen acuerdo", destacó el comunicado.

El pasado 7 de mayo, Estados Unidos anuló la aplicación del Acuerdo de Suspensión del Tomate, vigente desde 1996, que suspendía la aplicación de las leyes estadounidenses antidumping (contra la competencia desleal) al sector del tomate mexicano.

El acuerdo facilitaba la exportación del tomate a cambio de que los productores mexicanos no vendieran su producto por debajo de un precio mínimo establecido por Estados Unidos.

Los productores mexicanos culparon a los productores de Florida de haber presionado al Gobierno estadounidense puesto que no podían competir con la calidad del tomate producido en México.