EFE NewsMiami

Conocidos como los "snowbirds", literalmente las aves de la nieve, los neoyorquinos ya no vienen a Florida solo en invierno. Cada vez en mayor número se asientan aquí para escapar del frío y de los impuestos y para tener mejor calidad de vida, según dicen los que les venden casas y apartamentos.

"Cuando he ido a un partido de los Marlins contra los MET en Miami he visto que hay más fanáticos del equipo de Nueva York que del local", dice a Efe Armando Codina, un conocido desarrollador inmobiliario miamense, para indicar que están por todas partes.

Llegado a Estados Unidos desde Cuba en 1961, el presidente de Codina Partners creó en 2019 la página web unhappynewyorkers.com con un mensaje dirigido a personas que están hartas de Nueva York.

Esa web que expone las ventajas de Florida como lugar de residencia ha hecho que más neoyorquinos se interesen por sus proyectos inmobiliarios Downtown Doral, situado en Doral, una ciudad aledaña a Miami, y Maple-Ridge, en Ave María, cerca de Naples (sureste de Florida), según dice en una entrevista telefónica.

Gran parte son hispanos, dice sin cifras a la mano.

EL ÉXODO DE LA "GRAN MANZANA"

La conexión entre Nueva York y Miami "siempre" ha existido, pero ha cobrado nuevas formas a partir del éxodo que desde años antes del COVID-19 está sufriendo la "Gran manzana", dice Codina.

En 2018 se mudaban de Nueva York cien personas por día y en 2019 la cifra escaló a más de 200, según datos de las compañías de mudanzas, subraya el empresario para agregar que no solo se van las personas, también las empresas.

Precisamente Florida fue el estado al que más estadounidenses se trasladaron para establecer su residencia en 2019, seguido de Texas, según la compañía U-Haul, que alquila vehículos para quienes hacen sus propias mudanzas.

"Nueva York está invivible", asevera Codina.

El presidente de Dezer Development, Gil Dezer, también está beneficiándose de está corriente de neoyorquinos hacia Florida que ya no es solo por la temporada.

Las razones de ese éxodo son variadas. Para Dezer, que es neoyorquino, la principal son los impuestos.

AGOBIO FISCAL

"Una persona que vive en Nueva York y gana un millón de dólares al año se va a ahorrar un mínimo de 120.000 dólares en impuestos (12 %), con los que puede pagar una hipoteca en Miami", explica durante una entrevista telefónica.

Al contrario que en Florida, los residentes en Nueva York pagan impuestos estatales y locales y desde hace unos años ya no pueden deducirlos de sus impuestos federales por una ley impulsada por el presidente Donald Trump, nacido en el barrio neoyorquino de Queens.

El gobernante significativamente cambió en 2019 su residencia legal de Nueva York a Florida, según dijo, molesto por cómo le habían tratado los neoyorquinos desde que llegó a la Casa Blanca.

Otro factor negativo es que si te mueres siendo residente en la ciudad o el estado de Nueva York se quedan con un porcentaje de tu patrimonio, un impuesto que tampoco existe en Florida, dice Codina.

El clima, la seguridad, leyes favorables a los negocios, el poder vivir mejor con menos dinero y la posibilidad de disfrutar del mar todo el año también cuentan, coinciden Codina y Dezer.

Además, gracias al teletrabajo los huidos de Nueva York pueden mantener sus ocupaciones, razón por la cual muchos demandan contar con un espacio para montar una oficina en su nueva vivienda en Florida, dice Codina.

LA ÚLTIMA GOTA

El COVID-19, que ha afectado a Nueva York de una manera excepcional, es la "última gota", según Codina.

El éxodo empezó hace mucho tiempo con la gente más rica pero ahora también la clase media se está yendo, al igual que sucede en California por motivos similares.

Cuando en marzo estalló la pandemia en Florida, el gobernador Ron DeSantis acusaba a los neoyorquinos, que según decía llegaban en vuelos repletos, de haber traído el virus con ellos.

Dezer, que es uno de los desarrolladores del exclusivo proyecto inmobiliario Residences by Armani/Casa, indica que es cierto que muchos se adelantaron al confinamiento y volaron al sur de Florida, que está a solo dos horas y media por avión de Nueva York.

Los que no tenían una segunda residencia optaron en su mayoría por alquilar casas u apartamentos por seis meses para "probar". Según dice, los ricos neoyorquinos pagan entre 15.000 y 200.000 dólares al mes por esas propiedades.

"Siempre tenemos compradores de Nueva York, pero el coronavirus aceleró los planes", dice Dezer.

Ambos están sorprendidos por las ventas que han hecho en plena pandemia, a pesar de que los pronósticos eran "cero".

Codina apunta que en abril y mayo de 2020 vendieron 15 casas del proyecto en Ave María, seis más que en igual periodo de 2019, mientras que Downtown Doral, con precios entre 600.000 y un millón de dólares, se vendieron 35, 4 más que en 2019.

Dezer vendió en abril y mayo dos unidades de las Residences by Armani/Casa, una por 4,5 millones de dólares y otra por 3,5 millones, y está a punto de cerrar otras cuatro ventas.

Louis Birdman, desarrollador del edificio One Thousand Museum, obra de la arquitecta de origen iraquí Zaha Hadid, señala que en los 90 últimos días han tenido una ola de interesados del noreste del país y ha hecho ventas por 75 millones de dólares.

"Hemos visto a nuestros compradores priorizar cosas que solo el sur de la Florida puede ofrecer, incluyendo acceso y vistas al mar, facilidad de vida, condominios más grandes y valor en el mercado", dijo.