EFEUSANueva York

El thriller de acción "The Blacklist", una de las series más vistas de EE.UU., se ha sumergido en una "cautivadora" conspiración llena de "giros de dinámica" durante su sexta temporada, que va camino de convertirse en "la mejor" de todas, según sus protagonistas.

Aunque se rueda en Nueva York, el universo de la serie de NBC es ajeno al día a día de la ciudad, ya que buena parte se graba en una enorme nave industrial situada junto al río Hudson, donde los actores reciben a un grupo de periodistas en la sala conocida como "The War Room".

Megan Boone, que encarna a la criminóloga del FBI Elizabeth Keen, asegura que ha "habido muchos cambios a su sentido de la realidad en los últimos cinco años", pero "esta es la mejor temporada hasta el momento, ya que se ha creado una interesante dinámica" tras el suspenso con el que cerró la quinta.

El reparto se encuentra inmerso en el rodaje del episodio 16 y aunque pasa innumerables horas en los mismos escenarios, "el show ha cambiado por completo", sostiene el intérprete del carismático criminal Raymond "Red" Reddington, el actor James Spader, a cuyo personaje le rodean ahora interrogantes sobre su identidad real.

"Con esas revelaciones sobre tu personaje, que te sorprenden de repente, te enfrentas a unas circunstancias completamente nuevas que, ya sabes, no habías visto venir ni en este punto en el que grabamos la segunda mitad de la sexta temporada", explica, pese a trabajar con los guionistas como productor ejecutivo.

El actor aparece enfundado en un traje y se abre paso entre cajas llenas de materiales audiovisuales para subir a un montaje de madera que esconde el decorado de un "jet" privado, y es que "The Blacklist" viaja por todo el mundo sin salir de esas cuatro paredes gracias a la magia de sus técnicos.

Esa "magia cinematográfica" que se ve en pantalla la crean también artistas como el maquillador Anthony Pepe, cuyo currículo presume de títulos como "Spiderman" y "The hunger games", y que revela junto a una despensa con diez "tipos de sangre" que una de sus creaciones más "cruentas" se emite esta temporada.

De vuelta en la "War Room", en la que cuelgan pantallas y fotos de los sospechosos del FBI, espera el agente especial Aram Mojtabal (Amir Arison), para quien los nuevos capítulos son "cautivadores" por ese "cambio de dinámica", entre otras cosas porque Red se enfrenta a un tribunal.

"Encuentro la trama hilarante, y James (Spader) está en otro nivel de su destreza como actor", dice Arison, que considera la conspiración el "gran" hilo de esta temporada tan "especial", y que recuerda al trabajo que hizo Spader en la serie "Boston Legal".

Los cambios son visibles para el guardaespaldas de Red, Dembe, encarnado por Hisham Tawfiq en la ficción y que estará "volando solo", poniendo en juego esa "conciencia moral" de la que hace gala, aunque, según aventura, probablemente "lo sabe todo" cada vez que pide a su jefe "decir la verdad" durante la serie.

Las casi seis extensas temporadas de "The Blacklist", de 22 episodios cada una, han marcado las vidas de su reparto: Boone admite que al principio era tan "naíf y primeriza" como su personaje, y aunque esta no es la "típica" historia sobre la mayoría de edad, "los paralelismos son acertados".

"He conocido a mi marido mientras estaba en la serie, he tenido a mi hija, todo eso ha sido fantástico. ¡Y he trabajado con (la oscarizada actriz) Dianne Wiest!", exclama, agradecida también de otros invitados estrella como Isabella Rossellini, en la primera temporada, o Christopher Lambert, en la sexta.

Por su parte, Tawfiq atesora una escena en la que su personaje rezó una oración muy próxima para él mismo y que le agradecen "musulmanes de todas las etnias" porque habitualmente en la televisión nacional "si se oye árabe, las descripciones de musulmanes son de alguna forma como terroristas".

También miran los actores hacia el futuro: Diego Klattenhoff (Donald Ressler) duda entre risas que vaya a "haber 20 temporadas" pero aunque es consciente de que "nada dura para siempre", asegura que las "avenidas y direcciones que se han abierto hacen emocionante lo que puede ocurrir en las próximas".

Sea como sea, concluye Spader, todo será fruto del trabajo tras las cámaras, y en especial de ejecutivos y guionistas, que "han jugado un genial partido" durante años al "mantener el aspecto enigmático y el alto nivel al narrar la serie entera", un enganche para la audiencia que "llega hasta hoy".