EFEUSALos Ángeles

Para René Corado los pájaros silvestres eran como sus mascotas en una aldea de Guatemala, y ahora el experto en ornitología vive en California y es el jefe del aviario de uno de los museos de aves disecadas más grande del mundo.

"Nosotros estamos trabajando en conservación de aves, pero preferimos que las vean volando en vez de que las vean aquí que ya se extinguieron", dijo a Efe Corado, director de colecciones de aves disecadas, huevos y nidos del museo Western Foundation of Vertebrate Zoology, en la ciudad de Camarrillo.

"Es muy importante para conservar el hábitat, para conservar las especies, pero también para mostrarle a la nueva generación que si no cuidamos de las especies en este instante las vamos a perder", enfatizó el guatemalteco.

Corado Pantaleón, de 55 años, dejó la provincia El Progreso, en donde "la montaña era su jardín", para lustrar zapatos en la capital guatemalteca, donde un cliente periodista le dijo que si seguía sus estudios lo llamara.

Ya graduado de sexto grado, Pantaleón comenzó a repartir en bicicleta reportajes impresos de una agencia de prensa internacional a los periódicos de la ciudad.

A Estados Unidos llegó en 1979 a trabajar en Los Ángeles de jardinero, y mientras arreglaba las plantas del aviario en la Donald Bleitz Wildlife Foundation, en Hollywood, tuvo de nuevo un ofrecimiento de trabajo.

"El fundador me vio feliz con los pájaros, los mismos que veía en los árboles de mi aldea", relató del día que lo contrataron para cuidar las aves y mariposas de ese lugar.

Bleitz murió en 1986 y dejó en su testamento que las aves vivas irían a zoológicos y que las pieles de aves para estudio a la Western Foundation of Vertebrate Zoology, pero que el museo debía ofrecerle empleo al conocedor de los pájaros, a Conrado.

"Este museo es único porque tenemos la colección de huevos y nidos más grandes del mundo", destacó Corado, quien desde hace 29 años también comenzó a asistir a especialistas en investigaciones de especies aladas en otros países.

"Tenemos más de un millón de huevos de aves y más de veinte mil nidos de aves y sesenta mil pieles (de pájaros)", enumeró y explicó que entre los cueros con plumas centenares están "montados con taxidermia" para la exhibición.

La sala es visitada por científicos de todo el mundo que extraen muestras de ADN "para poder conservar especies", estudiar efectos del cambio climático en huevos, entre otros objetivos.

Ed Harrison, fundador del museo, motivó a Corado a estudiar, y ahora el hispano es especialista en ornitología, graduado del centro universitario de Oxnard, en California.

"Mi trabajo aquí es mantener las colecciones fuera de insectos, mantenerlas limpias y tenerlas listas para los científicos que vienen a estudiarlas", explicó Corado.

"Soy biólogo también de campo y trabajo en Latinoamérica" donde ha hecho censos de aves, indicó el experto, quien participa en la reintroducción al hábitat de Irlanda de las águilas cola blanca.

En Guatemala encontró que por la deforestación y polución del río Motagua se reduce la población de aves, y que en los huevos en nidos en la ribera, en nueve especies en estudio, hay residuos de metales pesados, pesticidas de uso agrícola y otras sustancias nocivas.

"Algunos pájaros tienen tumores", lamentó Corado, que impulsa la descontaminación del río.

En el museo, entre las especies en exhibición están el águila calva, que vuela desde California hasta México, y el búho de cuernos, cuyo hábitat es desde los bosques centroamericanos hasta los californianos.

También hay tucanes y torogoces de Centroamérica, gallitos de las rocas de las selvas de Ecuador y Perú, el cóndor que surca cielos desde el sur de México hasta Argentina, entre otros.

Corado publicó el año pasado su biografía titulada "El lustrador", que hoy es parte de los textos del Distrito Escolar Unificado de Oxnard, mientras una productora de cine independiente quiere llevar la vida del guatemalteco a la pantalla gigante.